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sábado, 4 de abril de 2026

Mis amigos de la pesca: CÁNDIDO F. ROBLES ROBLES de La Cándana de Curueño (León)...


CÁNDIDO FRUCTUOSO ROBLES ROBLES
, pescador, cazador y criador de pollos para la pesca en La Cándana de Curueño (León)

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

Es una persona tan sencilla y honesta que se desvive por los demás y eso es bueno, muy bueno hasta cierto punto. No se trata de ser servicial sino de compaginar lo bueno y no tan bueno y compartirlo pero no darlo todo sin esperar a nada.

CÁNDIDO FRUCTUOSO ROBLES ROBLES llegó al mundo en La Cándana de Curueño (León) la zona más famosa de la provincia en lo que a pollos de pluma para la pesca se refiere. Lo que pocos conocíamos es que su segundo “nombre” fuese FRUCTUOSO. Fue en 1948 cuando nació, años después de la posguerra española y donde “el hambre” era una melodía en casi todo el país. Cierto es que donde mejor se vivía era en los pueblos. Allí no solía faltar de nada y los vicios eran los naturales, el monte, el río y por ende la caza y la pesca ofreciendo al paisanaje todo lo necesario para vivir.

Había que ir al colegio del pueblo, ayudar en casa y después podías jugar con los niños del pueblo o ir al río a pescar.

Fue precisamente su padre, CAYETANO ROBLES, quien le aficionó a pescar en serio. Cuando Cándido salía de colegio, y si no le necesitaba su madre CELERINA ROBLES, se marchaba con su progenitor hasta el río.

Recuerda Cándido que con 5 años y pescando donde el puente “Los Cascajales”

con una vara y bramante como hilo de donde pendía un alfiler doblado, pescaba peces pero un día se debió confundir una trucha y le hizo tanta ilusión que la cogió para llevarla a casa y enseñar su proeza. Tuvo tan mala fortuna que un guarda cojo, Patricio el de La Vecilla, que siempre estaba al acecho, le denunció. La alegría se convirtió en llanto y una gran duda, "cómo se lo digo a mi padre".

Se lo dijo y el padre tuvo que bajar a pagar a León la denuncia. La broma le costó UN REAL. Aquello marcó al niño.

Pese a todo, y ya “con matrícula de honor” en la pesca, cada jornada tras el colegio se convertía nada más llegar a casa y comer la merienda en salir toda velocidad hacia el río. El río y la pesca se convirtieron en su pasión diaria. Tanto le gustaba que con la caña heredada de su padre un día se llevó al colegio con el carrete y la cuerda montada. La caña la dejó apoyada a la entrada de la escuela. Lo malo es que cuando salió del cole, la caña no aparecía y la maestra, “la señorita Mabel”, nunca olvidará el disgusto que tenía Candidín. En más de una ocasión aún se lo recuerda la profe cundo le ve por La Cándana. Nuestro protagonista también guarda en su mente al tío Eloy, “el chaval” que así se le conocía y eso que tenía 90 años. Siempre le decía, “oye chaval, déjame ese tramo de río para mí que no tengo botas”. El Tío Eloy, que no tenía botas de pesca, acudía en sandalias a pescar.

A los 11 años de edad Cándido tuvo que abandonar la afición a la pesca porque sus padres le enviaron a Madrid a estudiar. Cuando volvía en verano el Curueño continuaba llamándole. Con 12 años su tío, Pedro Michalot que trabajaba de peluquero en Francia a las órdenes de Valery Giscard d’Estaing, presidente que fue de Francia, le regaló una hermosa caña, carrete, hilos y anzuelos pero “el niño” después del disgusto de la denuncia del guarda de Icona, prefería meter las manos en las piedras del río y llevarse las truchas para casa  a escondidas por si acaso.

Después de varios cursos en Madrid, le llevaron a Bilbao y posteriormente a Zaragoza. Volvía al pueblo todos los veranos y el Curueño continuaba siendo el foco de atención con amigos o sólo.  Con los años Cándido recuperó con creces el real que tuvo que pagar su padre por la denuncia de Patricio.

Con 18 años se fue voluntario a realizar el servicio militar en aviación en La Virgen del Camino (León). Fue allí en uno de los hangares de la Virgen del Camino donde comenzó a confeccionar sus primeros mosquitos de pesca de la mano de Jesús un trabajador civil de la Base Aérea. Cándido ponía las plumas de La Cándana y el empleado las enseñanzas del montaje de moscas ahogadas.

Cuando podía escaparse al pueblo, Cándido continuaba con su pasión por la pesca. Así fue como conoció a Bernardo que, a falta de hilos de seda para hacer los cuerpos de las moscas las hacía con hilos sacados de su corbata.

En un frasco pequeño Cándido metía los mosquitos que pululaban cerca del agua y se los llevaba a su padre para confeccionar una mosca que pescaba muy bien en el Curueño, “el saltico”, no la saltica, con pluma en indio y que adobaba como nadie su padre, Cayetano.

Curiosamente, una de sus mejores “pescatas” en el Curueño fue en la zona de Tolibia cuando no era ni coto. No podía con la cesta de tantas que llevaba. Lo cierto es que dejó de pescar a la leonesa para pescar a gusarapín y de las pocas que tocaba a mosca comenzó a disfrutar con el cambio de cebo tanto que llenó la cesta y no podía con ella de vuelta a casa.

Para pescatas las que hacía su padre a garrafa, aunque también a caña. Sacaba tantas truchas que las dejaba en la pradera para seleccionar las mejores. El resto se las llevaba para los cerdos mezclándolas con harina o alfalfa.

Los pollos de La Cándana de Curueño vivían libres, se les dejaba en la falta del monte y en muchas ocasiones el “raposo” se las ventilaba. Los pollos y gallinas se soltaban en la zona conocida por La Cuesta pero poco a poco se fueron llevando a los corrales

Recuerda como Bernardo quiso  llevar los pollos y gallinas de La Cándana para Santander, a Reinosa, donde tenía un amigo que resultó ser Rafael Del Pozo y quisieron aclimatarlos allí. Poco duró la aventura y eso que llevaron agua del Curueño en cisternas y camiones de arena, grijo, y piedras del río por aquello que decían que el agua o la tierra tenían Uranio y eso era lo que le daba la calidad a la pluma con brillo y tersura especial.

Los pollos llevados de la Cándana a Reinosa (Cantabria) aguantaban en calidad las primeras pelas después degeneraban tanto que la explotación se fue al garete. Los pollos además también enfermaban.

CÁNDIDO FRUCTUOSO ROBLES ROBLES, a quien personalmente admiro por sus muchas cualidades como persona, no le llegué a conocer en su mejor momento de pesca aunque algunas jornadas hemos pasado en los ríos de León.  “No era manco” con el manejo de la pesca a la leonesa, arte que dominaba y que dejó de practicar prácticamente cuando se fue a vivir a Ponferrada donde desarrolló otra pasión, LA CAZA que aún practica en la actualidad con una buena cuadrilla en León y mejores cotos.

Entre sus compañeros se encuentra Alfredo “Adams”. Cándido saca a pasear a diario sus perros por el monte o la ribera del río Bernesga donde actualmente vive y puedo asegurar que sus perros son “punto y aparte” para el arte cinegético y es que los trata con mimo y cariño. Nunca les falta de nada y al igual que comenzaba el reportaje asegurando que es una gran persona que lo da todo por los demás, lo mismo hace con sus animales.

Por cierto, Cándido conserva “libros y álbumes” llenos de pluma de los gallos de aquella época, aquellos gallos que criaba su madre en casa y cuya pluma se fue perdiendo, caso de los indios plateados. Es familia de Aníbal, padre de Chema González, el criador de gallos y mastines de La Cándana

ROBLES Y ROBLES, CÁNDIDO es un auténtico crack como persona, amigo y paisano. Gracias por ser uno de “mis amigos de la pesca” y que continúes muchos años siendo un “roble centenario” muy sano. Sabes que te aprecio un montón.

sábado, 28 de marzo de 2026



EL CAMPANO SORIANO
ha cerrado hoy su XXII edición, coincidiendo con el 25.º Aniversario

IVÁN MARCO GIL se ha proclamado vencedor con una captura de 63 centímetros. Mejor socio, GUILLERMO PEREIRA, con una captura de 59 centímetros

 

Texto y fotos: Secretaria de prensa del club


El campeonato se ha celebrado éste sábado tras una intensa jornada de pesca en el río Duero en la que los participantes han competido por lograr la mayor captura del inicio de la  temporada truchera en la zona norte de Castilla y León.

Un año más se ha hecho visible “la magia” del Campano y no se ha repetido campeón, manteniéndose así una tradición que distingue a este torneo como uno de los más abiertos e imprevisibles del panorama regional con participantes llegados de diversas comunidades autónomas.


CAMPEÓN DEL CAMPANO SORIANO 2026,  IVÁN MARCO GIL
con una captura de 63 centímetros, imponiéndose al resto de participantes en una edición marcada por el alto nivel técnico y la igualdad.

MEJOR SOCIO CLASIFICADO 2026, GUILLERMO PEREIRA, que ha logrado una captura de 59 centímetros.


CLASIFICACIÓN GENERAL POR CAPTURAS

1. Adrián Serrano

2. Rubén Romero

3. Eduardo Manrique

4. Mario de Diego

La Gala de Entrega de Premios se ha celebrado en el Hotel Leonor de Soria capital con lo que se ha puesto el punto final al campeonato reuniendo a los participantes en un acto entrañable con lo que se cierra el XXV Aniversario.

Mis amigos de la pesca: GREGORIO HERNANDO NOVOA (Goyo) genio y figura de la pesca...



GREGORIO HERNANDO NOVOA (Goyo)
, un artista del sedal pesado en León y especialista en viajes a La Patagonia chilena

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona y Goyo

 

A este singular pescador leonés, GREGORIO HERNANDO NOVOA (Goyo) tengo el honor de conocerle desde hace un montón de años cuando de mozalbete ya se dedicaba a la confección de moscas para la pesca, especialmente mosca seca. Si a esto se une su afición por las salidas al río, lago o competiciones puedo asegurar que Goyín, como cariñosamente le llaman los más próximos, es un espécimen distinto como pescador amante de los ríos y los peces, especialmente la trucha. Es tan singular que pocos o nadie le podrá imitar en su silueta personal porque su figura es única.

Se trata de una persona peculiar en amistad y cariño hacia los practicantes de la pesca. Camina disfrutando de los ríos y las truchas del mundo porque Goyo es de los clásicos leoneses que suelen ir a La Patagonia chilena a pescar una vez al año, por lo menos.

Le he conocido en sus comienzos “cuando era un niño” y ya conseguía realizar imitaciones de mosca y lances tan precisos que cada año que se presentaba a las competiciones de lance, en los concursos o castings que se organizaban te lo encontrabas y no era complicado saber quién era

porque sus características físicas le denunciaban, nunca pasaba desapercibido con esa melena “rancia o rala” con mucho pelo lateral y trasero y poco pelo frontal. Con su sombrero característico éste pescador leonés ha creado escuela junto con su barba de días que siempre dibuja un rostro peculiar. Sus gafas de ver le dan otra singularidad y más cuando lleva las polarizadas.

Es un portento físicamente y no por “su gran musculatura”. Su poco físico lo compensa con nervio, mucho nervio haciendo posible que venza todas las adversidades que se le presenten por delante. Es dinamita pura. Y más en el río donde es incansable.

Cuando más cerca he podido estar de GOYO HERNANDO NOVOA, “Goyín” ha sido en competiciones de río y lago y, aunque no es una “estrella”, se defiende como el mejor. Hernando es “querido” por todos los pescadores y será por algo porque su singularidad da para engrandecer su personalidad y cariño a sus

compañeros de jornada o con “las otras cañas en el bar”. Un pescador como los de antaño pero en el siglo XXI, amante de la pesca sin muerte y cuidador de la habitabilidad para los peces porque si no el futuro para la pesca se escribiría con letras negras de funeral.

En las distancias cortas Goyo es único. Es dicharachero aunque poco cuentista. En esas distancias es cordial, ameno y amigo a la antigua usanza. Prácticamente lo mismo que en el río o en el lago es el clásico “vaquero del oeste americano” donde lo que predomina es “su montura” a lomos de la caña de pesca y un carrete.

En esas distancias cortas he podido convivir una decena de días en La Patagonia chilena junto a sus inseparables Molleda y Frutos siendo allí donde comprobé que es un experto en la pesca de los ríos patagónicos. Ha visitado y programado viajes de pesca desde hace más de 20 años. Primero, acudiendo por su cuenta y
riesgo a la aventura en un país que no conocía pero que ha terminado conociendo como pocos españoles. Suele hacer de “guía para los amigos que le acompañan” en sus expediciones anuales. Últimamente se ha acostumbrado a lo programado pero siendo él mismo y sus compañeros los electores de los lugares de pesca y estancia consiguiendo buenos precios en las mejores zonas. La Patagonia chilena para Goyo es su “segunda casa de pesca”.

Con el sedal pesado o cola de rata es un verdadero artista manejando la caña de 9 y 10 pies con maestría en el lance a mosca, ninfa o estreamers.

Tras las jornadas de pesca Goyo se relaja con los amigos con una jarra de cerveza o un botellín y es cuando “disfruta la otra pesca”, la de la amistad, comentando la jornada vivida e interesándose por lo hecho en el río o vivido por los demás.

El momento culminante llega con los prolegómenos de la cena una vez terminada la jornada de pesca  o en la llegada al lodge. Después en la cena o en la comida de pesca es “un campeón” comiendo. ¿Dónde meterá todo lo que come? se preguntan algunos. Es normal que coma y bien porque no para nunca, ni en el río, ni en la vida rutinaria o con los amigos.

Qué grande es GREGORIO HERNANDO NOVOA “Goyín” hasta en su negocio en una de las calles próximas al antiguo cine Abella de León, donde los materiales de construcción son el vivir diario para él y sus hermanos, un negocio rutilante en el que hay que currar y donde nadie regala nada. Su profesionalidad y destreza también se demuestra en la oficina de la empresa o cuando llega un camión con productos para vender.




Gracias GOYO por ser uno de mis amigos de la pesca que deseo poder continuar disfrutando muchos años por León o en La Patagonia chilena.


viernes, 27 de marzo de 2026

Llega a Soria EL CAMPANO que celebra sus 25 años de existencia...



EL CAMPANO SORIANO CELEBRA SU 25.º ANIVERSARIO CON UN PROGRAMA ESPECIAL Y EL RECONOCIMIENTO A SUS PRIMEROS GANADORES

 

Texto: nota prensa del club. Fotos: E.G. Carmona

 

El Club Deportivo de Pesca El Campano Soriano celebrará los días 27 y 28 de marzo de 2026 la 22.ª edición del Campano Soriano, coincidiendo con el 25.º aniversario de un proyecto que, nacido junto al Duero, se ha convertido en una referencia deportiva, cultural y social en la provincia de Soria.

En esta edición conmemorativa, el aniversario reunirá a los ganadores de todas las ediciones y a los vencedores de las primeras se les impondrá la txapela, un reconocimiento que entonces aún no existía. Con este gesto, el club quiere rendir homenaje a quienes han contribuido a construir la historia del Campano.

El programa comenzará este viernes 27 de marzo a las 20:00 h con el PREGÓN INAUGURAL EN EL HOTEL LEONOR DE SORIA, a cargo de varios socios fundadores como JAIME LAPEÑA,
ENRIQUE ROMERA y JESÚS ALDEA. Tras el acto y los reconocimientos se ofrecerá un vino español para celebrar el cuarto de siglo de trayectoria del evento.

La jornada del sábado 28 arrancará a las 8:00 h, cuando los participantes se distribuirán por el río Duero en busca de la mayor captura de la edición, uno de los momentos más emblemáticos del campeonato. A las 16:30 h, también en el Hotel Leonor, se celebrará la Gala de Entrega de Premios.

El club ha invitado a las instituciones públicas y entidades colaboradoras vinculadas al desarrollo del evento y del entorno del Duero, cuyo apoyo ha sido fundamental para el crecimiento y continuidad del proyecto durante estos veinticinco años. La presencia de sus representantes otorgará un especial realce a los actos programados.

El Campano Soriano agradece el respaldo recibido a lo largo de su trayectoria y celebra este aniversario como un logro compartido entre participantes, instituciones y aficionados.

viernes, 20 de marzo de 2026

Mis amigos de la pesca JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ VELÁZQUEZ “el abuelo de Hospital de Órbigo”...

 



JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ VELÁZQUEZ
“el abuelo de Hospital de Órbigo”

Desde los 18 años trabajador de Eléctrica Leonesa (ELSA) y pescador con categoría superior.

Ganador de la VIII Semana Internacional de la Trucha de León

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

La vida te da sorpresas y aunque llevo bastantes años conociendo a JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ VELÁZQUEZ “el abuelo de Hospital de Órbigo”, no confundir con el “otro abuelo que vivía en Astorga” (q.e.p.d), aunque ambos me acercaron a un club que llevo muy dentro y al que pertenecí unas buenas temporadas, C.D. de Pesca a Mosca Órbigo.

Lo de las sorpresas va porque nunca me pude imaginar que lo tenía tan cerca y no le conocí hasta llegar a pescar a Hospital de Órbigo teniendo un amigo en común, José Mª Pérez Marcos “Chematu”. Fue en un clasificatorio de la sociedad a la que pertenecíamos cuando más me acerqué a él pues me tocó controlarle en un tramo de pesca por debajo de la presa de Santa Marina del Rey y le estuve viendo y observando toda la jornada.

JOSÉ ANTONIO “EL ABUELO” nació en León en 1938 casi en la misma línea divisoria de León y Trobajo del Camino justo al lado de Cándido González “la fábrica de vinos”  próxima a la iglesia de las Dominicas de la Anunciata. Aún recuerdo entre la iglesia y la fábrica las vías del tren que existieron hasta los años 70. Allí mis amigos Manolo e Isidro (Juan 5 Almas) además de juntarse a jugar la partida en el Bar La Montaña cogían en la huerta de al lado las “merucas” para pescar en el Bernesga. Qué tiempos.

En aquella casa vivió hasta los 18 años momento en el “que fichó por ELSA” la empresa eléctrica leonesa nacida en Abelgas. Esta con los años pasó a ser Unión Eléctrica, comenzando a trabajar más tarde en Mora de Luna.

La central eléctrica además de vida laboral le dio para conocer en Láncara de Luna a “su Gloria” María Gloria la mujer con la que lleva desposado 62 años. Tiene tres nietas/o, Mirian, Marina y Guillermo a los que ha dedicado tres de sus creaciones a las que bautizó con sus propios nombres, dos efémeras y un tricóptero y es que “El Abuelo” era un excelente montador de moscas.

La afición a la pesca le llegó a muy temprana edad porque con dos años de vida su progenitor, Antonio González Negro, le llevaba a pescar montado a hombros.

Con 14 recién cumplidos comenzó a tener libertad de pesca los domingos ya que había hecho mayor. Con 13 años ya trabajaba en una tienda en la capital leonesa.

Entre el Bernesga y el Torío acudía a pescar en bicicleta, en tranvía y autobús. Precisamente en el río Torío conoció al padre de Luis María Fernández Luengo pescando un día.

Sus inicios fueron a cebo y después cuando comenzó a trabajar lo hacía a cucharilla. Fue una época en la que, además de trabajar no dejaba de pescar. Subía en los camiones del carbón que se dirigían a Villablino y por ello llegó a “doctorarse como pescador” en los ríos Luna y Omaña.

Más tarde llegó la pesca a pluma o leonesa y después la mosca seca a la que se aficionó en la zona de la central eléctrica de Alcoba de la Ribera viendo pescar a un aficionado francés al que se acercó curioso por ver a lo que pescaba. El abuelo José Antonio llevaba su cesta repleta con buenas truchas de esas de más de kilo. Para quedar bien se las mostró al pescador francés quedando impresionado. Le preguntó a qué mosca le entraban y le mostró la cuerda indicándole a cual le entraban las mejores porque pescar, pescaron las cinco que llevaba.

El francés intentó buscar entre las suyas alguna parecida y, con lances precisos comenzó a pescar con la más parecida que tenía. Posaba la seca en las aguas del río Luna y ¡madre mía cómo subían a comerla!

Al día siguiente José Antonio se fue a la tienda de caza y pesca que había en la calle Ordoño II de la capital leonesa, ARMERIA ALONSO y como se llevaba muy bien con el dueño, Enrique, le preguntó por una caña para pescar a seca. “El abuelo” quedó impresionado con los precios de las cañas y quiso desistir pero animado por el dueño se compró su primera caña de mosca seca, una línea y varias moscas inglesas grandes confeccionadas con pluma de gallina de Guinea. Sólo le cogió cuatro moscas porque “costaban un ojo de la cara”, me comenta.

Feliz como un niño con pantalones de estreno se fue para la Central Eléctrica de Mora de Luna donde trabajaba y se puso a pescar. Lo que había observado viendo pescar al francés y que parecía no tan complicado, se le complicó sobremanera. Cada vez que intentaba extender la cola de rata y lanzarla con la mosca a las aguas del río Luna, perdía una. Así que tuvo que esmerarse para no perderlas todas. Eso sí, cuando le entró la primera trucha la sensación fue enorme pero como no quería dedicar el sueldo a pagar lo que debía en Armeria Alonso, a partir de ese momento, año 1967, se dedicó a “fusilar” las dos moscas que aún le quedaban.

Corriendo por su propio corral y el de algún vecino desplumó más de una gallina y pollos. Con esas “mimbres” y la amistad que llegó a tener con Cholo dueño de una tienda de pesca en Mieres (Asturias) que le envió una revista de pesca, comenzó a ser también autodidacta en el montaje moscas secas. Los cuellos eran muy caros y no podía acceder a ellos así que se apañaba con lo que “les quitaba a los gallos del corral” para hacer hackles.

Con el tiempo y ya bien entrenado en el lance como autodidacta se compró una caña seca “extensible” adquirida en un taller de bicicletas de Ponferrada que también vendía material de pesca. Costaba 500 pesetas que era un sueldazo para él.

Fue Pereda quien le limó asperezas en el lance y manejo de la caña  en pleno río y le dijo que le enviaría una de las suyas para que se olvidase de aquel “trasto”. Caña realizada por él mismo Pereda con modelo de Guy Pas, el campeón francés de aquellos años. No la quería porque era muy cara y le dijo que se olvidase del precio que ya la pagaría. Así fue y así se “doctoró” en el manejo de aquella caña de 9 pies que era “gloria bendita”.

Gracias a Pereda y su caña fue como comenzó a destacar llegando a la competición.

Era el año 1970, año importante para “el abuelo” como pescador porque el jefe de personal de la empresa, Fernando Alba, le invitaba a pescar por Carrizo de la Ribera zona muy conocida por él. “El jefe” se había apuntado a la Semana Internacional de la Trucha de León y necesitaba un
“instructor” y quien mejor que José Antonio González. También le acompañó toda la semana quedando campeón de aquella edición y la de 1973, también. En la VIII edición de la Semana Internacional de la Trucha de León, 1972, participó JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ VELÁZQUEZ y le cogió tanto gusto a éste evento que participó varios años más hasta que la ganó, después de haber quedado clasificado segundo y tercero en diversas ocasiones.

Lo peor llegó cuando tuvo que operarse de glaucoma perdiendo “aquella vista de águila” que tenía. Adiós pesca y adiós confección de moscas.

Ahora junto con Moncho Jarrín, Chematu, Pepin Fidalgo, José Luis García y Chaqui de La Mata forman una “cuadrilla de pesca única”. El abuelo, operado de corazón y con un marca pasos, dejó de pescar pero no de acudir al río. “Voy al río con ellos y me tratan como a un rey. Me llevan una silla plegable, me siento y les veo pescar. Disfruto del río y de la amistad en plena naturaleza”, me comenta.

“El abuelo de Hospital de Órbigo” envía un aviso a navegantes: respetar al río lo primero. Después al prójimo como a ti mismo. Dialogar con los pescadores y mostrar la cara más amable con todos, incluso intercambiando sabiduría de pesca ganada con los años y mostrando el material con el que se pesca, no escondiéndolo.

Desde que apareció la ninfa, especialmente los perdigones se ha “jodido” todo, dice. Es una porquería porque por donde pasan ellos es peor que por donde pasaban los cucharilleros.

Anécdotas tiene muchas el abuelo José Antonio.

Recuerda las “pescatas” que hacían él, Bernardo e Isaías en la zona de Garaño cuando era zona libre de pesca. Sus acompañantes vivían de las truchas que vendían y de las moscas que confeccionaban.

Tuvo días maravillosos pescando con Manolo, otro buen amigo y pescador. Acudían a la zona de Selgas por debajo de la presa. Aquello era increíble. Qué manera de sacar truchas y buenas, muy buenas.

El abuelo José Antonio apunta que en Sardonedo llegó a pescar un día más de 10 kilos de truchas. Entre 15 y 20 kilos en otra jornada en El Condado aunque el día mejor de todos los disfrutó en Santa Marina donde sacó cerca de 75 kilos de truchas. En aquella jornada le había acompañado el director general de la empresa eléctrica en la que trabajaba. Ojo, las truchas se devolvían al agua.

Recuerda jornadas de pesca con el doctor Eguiagaray, otro ganador de La Semana Internacional. Era un fenómeno con la caña de seca.

También recuerda jornadas de no coger ni una trucha, casa de un día que acudió con Alonso y Luis del Valle, de La Robla.

Pescando en Rioseco de Tapia a la cuadrilla no se les ocurrió otra cosa que “meterse entre lomo y espalda” un señor cocido leonés que les habían preparado en el bar del pueblo. Ellos en plena naturaleza sólo hicieron que calentarlo. Habia unos pescadores extranjeros pescando allí y cuando nos vieron comer aquel “cocidazo” no daban crédito…¡Bon apetite!, decían. Qué tiempos…!!!



Gracias JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ VÁZQUEZ “el abuelo de Hospital de Órbigo” por ser uno de mis amigos de la pesca y por estas maravillosas aventuras contadas.



Mis amigos de la pesca: CÁNDIDO F. ROBLES ROBLES de La Cándana de Curueño (León)...

CÁNDIDO FRUCTUOSO ROBLES ROBLES , pescador, cazador y criador de pollos para la pesca en La Cándana de Curueño (León)   Texto y fotos: E...