FRANCISCO
REDONDO, PACO, un salmantino “maestro artesano de moscas para la pesca”,
pescador y mejor persona
Presidente
del Club Mosqueros del Tormes
Texto
y fotos: Eduardo García Carmona y amigos
Tenía
que ser Galicia, esa tierra maravillosa, la que nos acercase. Allí, en Ordes, en
el Encuentro Internacional de Pesca de Villagudín que organizaba cada año
Miguel Piñeiro, coincidí con Paco Redondo por primera vez.
No,
no fue a orillas de un río, ni siquiera en el embalse donde durante dos
jornadas pescamos truchas y salmones por gentileza de Galipesca. Fue en el
hogar del pescador, en el refugio que existe en el embalse cuando, a la hora de
la comida de campo, no situamos el uno frente al otro en una mesa compartida
con otros pescadores e informadores de Castilla y León. ¿Por qué será que
cuando estamos fuera de la tierra, nos agrupamos, nos juntamos?
Paco,
Leo de la Fuente, Roberto Coll, José Luis Méndez y alguno más estábamos
comiendo juntos. No conocía a Paco pero su saber estar, su sencillez, su
bondad, me calaron e hizo que pronto tuviésemos una sintonía común, la pesca. Por
medio de la pesca, el trato como personas y la amistad más tarde.
El
rostro de este salmantino, de Peñaranda de Bracamonte, te ofrece tal confianza
que es imposible no contactar con él. Si encima es nacido un 8 de Julio de
1951, cuatro días después que yo, es que hasta las madres casi se ponen de
acuerdo. Paco es exquisitamente atento, se desvive por favorecerte. Es el tipo
de persona que todos quieren tener a su lado. Silencioso cuando le interesa.
Hablador cuando está en tertulia. Cumplidor como pocos.

Se
nota su educación “palotina” y es que, en su juventud, estudió en el seminario
de los Padres Palotinos, en Veguellina de Órbigo (León). Esta condición ha
marcado su vida para bien. Rectitud, saber estar, escuchar, dejar hablar, orden
y, sobre todo, afición por la pesca. En Veguellina de Órbigo, el río está a
unos metros y no es un río cualquiera, es el río Órbigo, río por excelencia de
“los mosqueros” de toda Europa. Así, con el tiempo creó junto a otros tres
pescadores, entre ellos su hermano Tasio, el Club Deportivo de Pesca “Mosqueros
del Tormes”, en Salamanca.
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Teniendo
el joven Paco Redondo al río Órbigo tan próximo, no es de extrañar que se
enganchase a la pesca de la trucha que, por aquellos años, más de 40, tenía en la zona hermosas tablas para
practicar y lo más importante, truchas hermosas del Órbigo, de muy buenos
tamaños, cabezonas y bastas o feas a primera vista pero hermosas una vez que las
sientes tirando del anzuelo y la lleva hasta tú mano. Después, con lo años, la
Azucarera de Veguellina comenzó a contaminar sus aguas y lo que era un edén
para el pescador, se convirtió en estercolero y pasto para el “señor don Lucio”
que ahora campa a sus anchas en tablas y charcas.
Paco
es un enamorado de la “reina de los ríos” y una vez en su tierra natal, no consiguió quitarse de la cabeza a su “novia
leonesa”.
El
río Tormes fue escenario de su encantamiento. El EDS del Tormes, Galisancho y
El Chorrón, sus lugares de pesca favoritos.
En el coto de El Chorrón pescó su primera trucha a mosca seca. Como para
olvidarlo. A estos lugares acude habitualmente con sus compañeros de pesca “del
alma”, César, aunque en realidad es Cesáreo Hernández, además de su hermano
Tasio, a quien Paco le metió “el gusanillo” de pescar y
ahora es el más
adelantado de todos. Supo aprender bien la lección de su hermano pescando y
montando moscas, de las que es un excelente artesano. Dice Paco, con su
sencillez, que pesca y hace las moscas mejor que él. Yo, que conozco sus
montajes pudo asegurar y aseguro que para superar a Paco Redondo en el montaje
de imitaciones para la pesca es muy difícil.
Las
moscas de Paco Redondo son su “yo” propio. Llevan su personalidad al río y
hacen que las “pintonas” las tomen con ganas.
Paco
es un artista artesano que sabe lo que tiene entre manos. Lo mismo que
cualquier aficionado a la pesca, encontrará si le conoce en su mesa de trabajo:
anzuelos, hilos, pelos de
ciervo, foam, plásticos, pegamento…y la ilusión y
ganas que le pone a todo lo que hace. Ahora, además, también siente un deseo,
una ilusión que tenemos todos los que amamos al río y la naturaleza: ver los
ríos, nuestros ríos, recuperados para siempre.
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foto histórica con Tasio y Rafael del Pozo
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Ojalá,
Paco, ojalá…
Paco
Redondo es otro de mis amigos de la pesca Y UNO DE LOS GRANDES PROTECTORES DE
LA PESCA Y LA NATURALEZA. Gracias, Paco.