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viernes, 7 de agosto de 2026

Mis amigos de la pesca: Pescando con Carlos Espejo Saavedra y Enrique Revuelta “Revuki”...



Pescando con Carlos Espejo Saavedra y Enrique Revuelta “Revuki”

Una jornada entre amigos a orillas del río Esla en Villomar

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

La amistad por  Internet funciona no me cabe la menor duda.

Personalmente había conocido a mis dos compañeros de pesca gracias a mi libro DÓNDE Y CÓMO PESCAR EN LEÓN (2012 editorial Reino de Cordelia).

A ENRIQUE REVUELTA “Revuki”, conocido letrado y pescador de León, dedicándole la primera edición de mí libro en la presentación del mismo en el hangar de FEVE León, en la estación de Matallana.

A CARLOS ESPEJO SAAVEDRA, fue en la feria de La Vecilla un año más tarde.  El libro, junto con el de José Luis García “PLUMA, SEDA Y ACERO”(editorial Everest) se exponía y vendía, en el stand de la librería que regentaba, LETRAS Y TINTA. Allí firmé unos ejemplares.

Con Carlos y Revuki ha continuado la “relación” como pescador y aficionado a este noble deporte afición y aunque no nos vemos casi nunca espero que continúe por muchos años más. Al primero, le he perdido la pista y Enrique lo último que supe es que se encontraba en Málaga. Tanto uno como el otro acuden a León aunque mis años por Canarias y ahora en Asturias nos han separado.

Ha sido un placer compartir con ellos una jornada de pesca a orillas del río Esla, en Villomar, zona donde se encontraba el tramo Libre Sin Muerte hace unos años.

Nos fuimos al río, no a la primera elección que era el río Luna en la zona de La Magdalena debido a que “el hombre del tiempo” anunciaba fuertes tormentas matinales aquella jornada, por lo nos fuimos al Esla donde la situación, a priori, se presentaba mejor, climatológicamente hablando.

Quedamos en Puente Villarente y tras un cafetito y saludar a otro pescador que se encontraba con Revuki, Ángel Campurriano pescador cántabro que tenía el coto Gradefes con otros compañeros de pesca. Tras los saludos y el cafetito  nos dispusimos a salir para el lugar elegido de pesca dejando mi coche en Puente Villarente   tras colocar mis bártulos en el todo terreno de Carlos. Revuki llevaba el suyo porque tenía que dejar de pescar antes. Tenía compromiso familiar a la hora de la comida.

Llegamos a la zona elegida y vimos un coche. Aparcamos a su lado y comprobamos el estado del río viendo que ya había dos pescadores ejercitándose. Más adelante cuatro más y así sucesivamente hasta que transcurrido unos kilómetros por la orilla del río entre caminos de tierra, verde y piedra,
comprobamos una zona donde no había nadie creímos. Reposando en la parte trasera de su vehículo encontramos a un  pescador de León, JULIO BLANCO, pescador insigne “de los de siempre” que ya estaba vestido de “guerrero” y dispuesto a salir al río. Le saludamos y nos hicimos unas fotos. Era un tramo próximo a un puerto de cemento.

Aprovechamos para colocarnos las ropa de “guerreros” y tras el montaje de las cañas y carretes, Revuki decide pescar a Tándem; Carlos a ninfa y perdigón y yo, que soy el más clásico, a seca, que es lo que suelo hacer siempre pues no me gusta la ninfa ni el perdigón, aunque la practico de vez en cuando.

Dejamos a Carlos en una corriente y a mí me coloca Revuki al comienzo de una tabla hermosa, antes del muro de la presa, mientras él se sitúa unos 30 metros por encima de mí.

Nada más meterme en las aguas del Esla veo una cebada en la orilla contraria. Decido meterme y poco a poco ir tirando pescando al agua acercándome a la zona de la cebada. El río bajaba excelente, quizás algo bajo pero para mí excelente de agua.

Tras los primeros lances mojando la mosca, un pequeño tricóptero que siempre utilizo para comenzar la jornada, compruebo que la trucha de la otra orilla, a la que me aproximo, no se ha vuelto a cebar. Es demasiado temprano, poco más de las diez treinta de la mañana. Así y todo, coloco la mosca unos metros por encima de la cebada, junto a una salguera. La “pintona” no acude a mi llamada, pese a los tres o cuatro lances efectuados.

Mientras, decido cambiar a una efémera color amarillo verdoso que he visto “pulular”. Unos metros más arriba, Revuki da la voz de alarma. Ha conseguido la primera trucha. La había clavado curiosamente a la atractora, “El barón rojo” que llevaba en el tándem. Tras las fotos, continuamos la pesca.

Mientras, por debajo de donde me encontraba, Carlos no pronuncia palabra. Eso es señal que a ninfa tampoco comían.

Continúo pescando la orilla mientras Carlos se me aproxima. Aguas por debajo de donde me encontraba veo, casi llegando donde Carlos, que una trucha se había cebado. No era momento de volver hacia atrás. Le digo a Espejo Saavedra que le envíe sus ninfas a la pintona. Consigue su objetivo y la trucha llega a sus manos.

Me aproximo a la zona alta de la tabla y antes de llegar unos metros antes de donde se encuentra Revuki me sube un ejemplar. Lo pincho un poco tarde, pero así y todo tras “un segundo y medio” de lucha se quedó para criar.

A Revuki, le está ocurriendo más de lo mismo. Está pinchando truchas con la ninfa, aunque perdiendo la mayoría. Al final consiguió una.

Los tres juntos a la altura del muro de la presa decidimos ir a pescar más arriba de la misma donde el agua está más viva. Veo unas cebadas por encima de la presa que me llaman la atención. Me animan mis compañeros y me meto a por ellas. Ambos continúan por el camino más arriba.

Casi ni lo cuento. El lodo de la orilla casi me traga. Con apuros, consigo llegar a una pequeña isla a unos cinco metros de la orilla, zona donde precisamente se cebaban las pintonas.

Tres lances y la pintona no hace ademán de ir a por la mosca. Vuelvo a cambiar la mosca y pongo una “miguelina”. Tampoco. La trucha se va cambiando de zona de cebada.  Decido salir y acudir donde se encuentran mis compañeros.

La salida de la tabla por encima del muro de cemento fue peor que la entrada. El vadeador casi se queda en el lodo y yo con él. Quise atajar por una zona más próxima donde había una entrada después de unos pedruscos y casi no salgo.

Tras recular, busco un palo en la pequeña isla y lo encuentro, aunque enterrado en el lodo de la orilla. Me lleno de porquería las manos y tras lavarlas, cogí de nuevo la caña. Decido cruzar por donde había entrado. Más vale la malo conocido que lo bueno por conocer, me dije.

¡Ostras, Pedrín!...menos mal que llevaba el palo de apoyo. No fue buena la idea porque pisando próximo a las anteriores pisadas de cuando había entrado en la tabla no había manera de dar un paso en lodazal. Lo conseguí, sudando y acojonado, pero salí.

Unos doscientos metros por encima, próximo a una casa, encuentro una entrada hacia el río. No veo a nadie y tras unos silbidos buscando a mis compañeros, sin contestación, decido pescar allí. Bueno pescar quería porque lo que hice fue mojar la mosca. El río no tenía movimiento en superficie. Pululaban una pequeñas efémeras amarillas. Puse una al final de mi cola de rata pero las truchas no la quieren tampoco.

Unos metros más arriba me encuentro a mis dos compañeros. Revuki estaba sacando una trucha en la ninfa del tándem. Me comenta que ya lleva unas cuantas. Carlos, por el contrario con sus cebos, ninfa y perdigón, no había conseguido pieza.

Ya lo digo yo, es “el artista”,  no la mosca. Así y todo, Revuki me anima a poner un tándem. Me quedo en la salida de un buen  pozo y tras el primer lance, nada. Cuando voy a efectuar el segundo, un lío tremendo se forma entre el bajo y la línea.

Me adelanta Revuki y le digo que pesque el cabecero. Mientras deshago el entuerto veo una trucha cebarse ante mis narices. Revuki saca una otra vez a la ninfa. Después otra y otra.

Y Carlos y yo sin verlas, aunque éste ya había sacado una anteriormente.

Como soy muy cabezón decido seguir con mi seca y haciendo caso omiso a la naturaleza pongo “la Guillermo”, un tricópero del estimado “abuelo”, José Antonio, de Hospital de Órbigo. Tampoco la quieren.

Pasa por delante Carlos y en una corriente, donde existe un árbol caído, consigue tres ejemplares seguidos. Revuki, por encima de éste, también continúa su fiesta.

Los sobrepaso y les digo que voy a tirar la tabla que estoy viendo por encima de ellos pero, a seca.

Continúo pescando al agua y nada de nada.

Cruzo a la otra orilla, que me gusta la zona donde hay una pequeña isla de arbustos y maleza de arrastre, con un  pequeño canal surcando.

Estaba seguro que allí sacaría mi querida  y deseada primera pintona. Lo que es la “cabezonería”, la intuición, las ganas, lo que sea. Primer lance orillado al canalillo y pongo la mosca donde me decía mi mente. Cae la “Guillermo” y veo subir una pintona. Me estaba esperando. No desaprovecho la oportunidad. La clavo y doy la voz de alarma a Revuki que se dispone  inmortalizar el momento.

La pinché bien y, con las ganas que tenía de sacarla, la apuré todo lo que pude para no perderla en la corriente. La trucha, tras sobrepasar mi altura, entró en la sacadera. Por fin había conseguido la primera captura.

Ya estaba satisfecho y exclamé, ¡con esto me conformo! A lo que Revuki me dijo: “es que una trucha a seca, en estas circunstancias, vale por todas las que he sacado yo”. Ni tanto, ni tan calvo pero, disfruté.

Una jornada de pesca a medias donde Enrique se tuvo que ausentar mientras Carlos y yo continuamos aunque con poco éxito. Después nos dirigimos a la capital para comer donde nos esperaba una opipera degustación.

Desde aquella jornada no volvimos a vernos pescando aunque hemos coincidido en algún evento, por ejemplo en los Encuentros de A Mosca, en Hospìtal de Órbigo y en La Muestra del Gallo de León, en La Vecilla pero, poco o nada más.



ENRIQUE REVUELTA, ha recalado en tierras malagueñas y vuelve a León a pescar, especialmente en verano. CARLOS ESPEJO, le he perdido la pista pero para ambos mi cariño y amistad para siempre. Gracias por entrar en el club de "mis amigos de la pesca".


viernes, 31 de julio de 2026

Mi amigos de la pesca: MIGUEL AGUILAR JUAN un leonés enamorado de Asturias, la trucha y el salmón...


foto Lne

MIGUEL AGUILAR JUAN
un leonés enamorado Asturias, la trucha y el salmón con ojo “clínico” para la fotografía; autor de varios libros y colaborador de revistas especializadas

 Texto y fotos: Eduardo García Carmona y M.A.J. 

Para poder escribir sobre MIGUEL AGUILAR JUAN tengo que remontarme a tierras leonesas, concretamente a la capital del viejo reino donde nació allá por 1968.

Le conocí casi con pantalón corto cuando llegué en 1974 a la capital del “viejo reino” trasladado desde la emisora La Voz del Principado de

Asturias-Radio Oviedo-, a La Voz de León, ambas pertenecientes a la misma cadena del Movimiento o emisoras de Falange Española (EFE-22 la de Oviedo y EFE-5 la de León); después, REM-CAR al fusionarse las del Movimiento con las Sindicales; más tarde, Radiocadena Española (RCE) y ahora,  Radio Nacional de España. Qué tiempos.

De la mano de su padre, Miguel Aguilar, se inició a  temprana edad en la pesca por los ríos leoneses y los de la parte de Picos de Europa hacia el mar Cantábrico. Después llegaron las primeras competiciones sociales, provinciales y regionales por León donde destacó siendo muy joven y por donde figuraban entonces pescadores de gran talla, algunos aún activos. Pronto dejó el estrés competitivo por el disfrute en el río, en los ríos de su León del alma y de su Asturias querida.

La trucha de León dio paso al reo y al salmón en Asturias convirtiéndose, con el paso de los años, en un gran especialista que ha sabido donar sus conocimientos a pie de río reflejados en diversas obras de pesca sobre el “rey del río”, sus andanzas y cómo pescarlo.

Desde 1999, año en el que apareció el libro DOS LICENCIAS DE PESCA, memorias de Juan José Collado Solís (Juan Del Río), farmacéutico en Oviedo, libro editado por Miguel Aguilar y Miguel Ángel Collado, han pasado más de 25 años y por medio han ocurrido muchas cosas.

En 2008 nació su obra, ASTURIAS, TIERRA DE SALMONES, con su propia editorial.

En 2010, con Editorial Everest, publicó el libro MOSCAS PARA TRUCHA Y SALMÓN, con su amigo y buen pescador, CARLOS BRAGADO (DEP).

En 2016, aparece SALMÓN ATLÁNTICO. Su ciclo biológico en agua dulce, su última gran obra, repleta de conocimientos y buenas fotografías, editado por Nobel para el Banco Herrero, libro con el ganó diversos reconocimientos, obteniendo distinciones en varios eventos de pesca y naturaleza.

Miguel AGUILAR JUAN, además de ser un excelente pescador consumado, se ha convertido en todo un profesional de la fotografía y el periodismo especializado de pesca. Ha pasado varios años informando desde el suplemento CAMPANU, en las páginas de La Nueva España pero, también ha colaborado con diversos medios de comunicación de España y el extranjero.

Ha sido colaborador de las más importantes revistas de pesca de España como, Trofeo Pesca y en otras de asociaciones de pesca como El Pescador; Real Asociación Asturiana de pesca; Aguasmestas, revista de la asociación Mestas del Narcea y otras publicaciones.

Ha realizado y colaborado en programas de televisión en León y Galicia.

Después de años volví a saber de sus “andanzas de pesca” por tierras asturianas coincidiendo, en algunas ocasiones, en eventos o bien realizando algún reportaje. Si algo caracteriza a MIGUEL es su amor la naturaleza donde la pesca ocupa casi todo su corazón. Incluso haciendo un reportaje de la freza del salmón atlántico coincidimos a pie de  río.

MIGUEL AGUILAR JUAN se ha mostrando como un auténtico erudito de la pesca de truchas y salmones gracias a convertirse en un gran fotógrafo con mucho arte y disponer de un gran talento para escribir todo lo que ve y siente en sus encuentros con las aguas piscícolas.

Pero si en algo destaca AGUILAR JUAN, además de éstas facetas descritas, es como pescador de mosca seca o sedal pesado como se denomina actualmente y adobador de moscas, especialmente las de salmón. Ha viajado por diferentes países europeos como Escocia e Irlanda y no ceja en el empeño de visitar otras latitudes más allá de Europa.

Aún me debe un partido de pádel pero, se lo perdono porque ya no estoy para esos trotes. Mi rodilla izquierda y los años no perdonan.

El semblante tranquilo que demuestra su cara donde sus ojos son muestra de su vivacidad algo que imprime a todo lo que realiza, hacen de MIGUEL AGUILAR JUAN un pescador singular, casi único y donde la amistad es una nota predominante en su quehacer diario aquí y allá.

Por este y muchos motivos más forma parte de “mis amigos de la pesca” aunque con él he disfrutado poco en la orilla de los ríos pero aún estamos a tiempo.

Gracias MIGUEL y a continuar muchos años por esos ríos informando, escribiendo y fotografiando “todo lo que mueve”.


sábado, 25 de julio de 2026

Mis amigos de la pesca: JAVIER SANCHO FERNÁNDEZ, Ex Jefe de Vida Silvestre II (pesca) jubilado del Servicio Territorial de la Junta en León...



JAVIER SANCHO FERNÁNDEZ
, Jefe de Vida Silvestre II (pesca) jubilado del Servicio Territorial de la Junta en León

Con la “vitola” de funcionario y al servicio de la pesca en León donde estuvo casi medio siglo

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

Es curioso, ¡cómo pasa el tiempo!

Hace casi 50 años que conozco a nuestro personaje y parece que fue ayer.

Llegó a León en 1981 y se hizo cargo, diez años después, de la jefatura de pesca siendo muy contestado por los aficionados que no entendían como un pucelano podía hacerse cargo de la pesca en León y, además, no siendo siquiera pescador.

Por entonces, además de mi trabajo en Rne León, colaboraba en Diario de León como encargado de las páginas pesca, llegando a criticarle sin contemplaciones. Ahora, después del tiempo transcurrido he de rectificar reconociendo que, JAVIER SANCHO FERNÁNDEZ, además de un trabajador nato por y para la pesca de León, ha sido un funcionario que supo estar en el lugar que le corresponde, sin sobrepasarse un milímetro, sabiendo su posición dentro de la Administración Territorial y nunca buscado protagonismo. Era el funcionario que cualquier jefe de servicio desearía en su sección, una “sombra” que se mueve y trabajaba como una “hormiga”.

JAVIER SANCHO FERNÁNDEZ nació en 1952 en Portillo (Valladolid). Esta localidad le ha marcado y le continuará guiando en su destino por  esta vida. Es un enamorado de su pueblo, por eso me ha asegurado que es de “pueblo” pero, no de un pueblo cualquiera, porque “Portillo, además de tierra de pinares, lo es de reyes y altas torres, apunta.

Echando de menos su lugar de nacimiento, sus raíces, Sancho, reconoce que León significa y significará mucho en su vida. En León lleva 50 años y en León han nacido sus hijos. De esta tierra se siente enamorado por lo bien  recibido que fue, asegura. De bien nacidos es ser agradecido, dice el refrán.



SANCHO
, presenta formas y maneras de persona muy introvertida, al menos en apariencia, después resulta extrovertido en la distancia corta. Tiene cara de “niño” bueno, con aire de inteligente escondido tras la timidez y sus gafas, no utilizadas rutinariamente. Mirada fija y penetrante que fotografía preguntas a cada instante. Vamos, cuando te mira te está haciendo una radiografía profunda para saber, en su interior, quien eres. No se
fía de cualquiera, hay que demostrarle por qué se debe confiar. Es poco hablador, contrapuesto al gran sentido del trabajo que tenía. Tanto como trabajador, como compañero y persona ha sido querido, sobre todo cuanto más se le trataba. Se le pueden confiar las cosas porque sabe sacarlas adelante y así lo ha

demostrado con los ríos en León,  especialmente con la piscifactoría de Vegas del Condado, una de sus mayores apuestas junto con el Aula del Río, de la que se siente enamorado y donde Enrique Ramos, es un gran bastión.


De estos dos enclaves depende parte del futuro de las pesca en León. Del Aula del Río han de salir los pescadores del futuro, los que sabrán amar a la naturaleza, al menos, como a ellos mismos, que ya es mucho para los tiempos en los que nos encontramos, así como de la Piscifactoría de Vegas, las líneas genéticas de las truchas autóctonas que se están consiguiendo, dependerá el futuro de los ríos leoneses.

A su alrededor tenía un equipo de trabajo auténtico, repleto de profesionales y funcionarios espléndidos entre los que destacaban Begoña y César,  sin olvidarnos los becarios y la guardería de río.

A la “chita callado” ha sacado adelante muchos trabajos por y para los ríos leoneses, muchos estudios de campo que cada día se  plasmaban en plena naturaleza, muestreos de especies, etc.

La mayoría creíamos que con su llegada al Servicio Territorial de Pesca de León se terminaba “aquel ingeniero con salidas al campo”, como hacía Jaime González y que sería un Jefe de Pesca de los de despacho. Nunca más lejos de la realidad.

Mucho cambió desde que llegase a León pero, continuó siendo el funcionario reservado y agudo, poco hablador pero, paciente, arisco en apariencia, aunque abierto en realidad.

A JAVIER SANCHO, como Jefe de Vida Silvestre II (Pesca), en la Delegación Territorial de la Junta en León, por mérito  y derecho propio, le preguntamos por los estudios hidrobiológicos y el futuro de la trucha en León, apuntando:

“Los estudios se iniciaron en el año 1993 en la cuenca del Porma y su afluente el Curueño y posteriormente se han realizado en todos los ríos de la provincia. Una vez concluidos los estudios hidrobiológicos, y con los datos obtenidos, se tomaron una serie medidas de gestión que han estado vigentes a través de la Normativa Anual de Pesca, dando cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 44 de la Ley 6/1992, de 18 de diciembre de Protección de los Ecosistemas Acuáticos y de Regulación de la Pesca en Castilla y León.


La evaluación de la eficacia de dichas medidas y adaptarlas a la realidad cambiante de los ecosistemas acuáticos, se ha hecho necesario establecer un programa de seguimientos que permita obtener información sobre el estado de las poblaciones de peces y su evolución espacial y temporal, así como de la repercusión de la medidas adoptadas sobre la dinámica poblacional.


Con los resultados obtenidos en los estudios hidrobiológicos de referencia en las 837 estaciones muestreadas, se  seleccionaron 280 estaciones de seguimiento, a partir de las cuales se ha diseñado la red de control, divididas en tres sectores: cuenca del
Esla, cuenca del Órbigo y cuenca del Sil. Se muestrea un sector cada año, de manera que cada tres años (tiempo medio que tarda una generación de trucha en alcanzar la talla de captura) y se tiene una información actualizada de las poblaciones de truchas en la provincia.

El diagnostico indica que hay datos de los ríos de la provincia de productividad en las aguas salmonícolas de las más altas de
Europa, llegando hasta 0,45 individuos por metro cuadrado en aguas silíceas y de 1,12 individuos por metro cuadrado en aguas calizas y ríos que aún se conservan en régimen

El caso es que desde que se comenzaron estos estudios, al día de hoy se puede comprobar el aumento de las poblaciones piscícolas y pese
a la contestación social, especialmente por parte de los ribereños y pescadores tradicionales, León ha vuelto a “florecer” y son miles de aficionados los que vuelven a esta tierra a pescar y disfrutar de la trucha autóctona porque, en los años que se viven, los pescadores ya no
pescan para comer, sino para disfrutar en plena naturaleza y eso se consigue con medidas como las que últimamente se realizan en toda la Comunidad Autónoma, aunque habrá que continuar concienciando para que furtivos y contaminación, junto a otros muchos males naturales y artificiales desaparezcan. Algo complicado y muy difícil de conseguir.

A este técnico pucelano le debemos parte de los que hoy en día son los ríos de la provincia leonesa y su recuperación porque gracias a los estudios que se realizaron ahora se puede decir que LA RECUPERACIÓN de la pesca en León es una realidad.

Gracias, JAVIER SANCHO FERNÁNDEZ, por formar parte de “mis amigos de la pesca” y ser “un leonés de pucela” o, al menos intentarlo que ya es mucho. Disfruta de la jubilación que la propia palabra lo dice, es de júbilo y como escribía en Junio de 2010, el escritor, ceramista, pescador y poeta francés, Guy Roques.


Aquí estamos todos, 

todos los que en el corazón, 

ponemos un anzuelo con 

muerte que ningún cirujano podrá sacar.

Un anzuelo de lucha y amistad

Un anzuelo que finalmente no pica,

Porque sólo la muerte lo podrá arrancar.

Mis amigos de la pesca: Pescando con Carlos Espejo Saavedra y Enrique Revuelta “Revuki”...

Pescando con Carlos Espejo Saavedra y Enrique Revuelta “Revuki” Una jornada entre amigos a orillas del río Esla en Villomar   Texto y...