Se
nos ha ido uno de los más grandes del montaje de moscas leonesas, TOMÁS GRANIZO
FERNANDEZ (DEP)
GRANIZO
maestro de la pesca a mosca de mayo o mosca de la piedra y en la confección de
la saltona común
Texto
y fotos: Eduardo García Carmona
Personalmente
me encuentro contrariado y con un inmenso dolor. Me han dado la noticia y no me
la creía, “ha muerto un 20 de setiembre en Benavides de Órbigo (León) uno de
los mejores montadores de moscas leonesas que he conocido. No hace muchas
fechas con motivo de la presentación de mi libro en Hospital de Órbigo, Tomás
me acompañó porque no quería perderse la presentación. Gracias amigo. Fue la
última ocasión en la que nos dimos un abrazo. Te dediqué un libro de AMIGOS DE
ANZUELOS, AGUA Y RAMAJE (editorial Lobo Sapiens) donde te he dejado inmortalizado y días posteriores me
encontré con un REGALO único y que tengo guardado porque no me he atrevido a
utilizar las moscas que confeccionaste especialmente para mí. Quizás han sido
las últimas que hiciste con tus manos temblorosa, aunque acertadas todavía
porque eras un artista del montaje de moscas leonesas. Qué grande.
La
fama se gana a base de trabajo no por conformismo y TOMÁS GRANIZO FERNÁNDEZ es
un maestro de la pesca en todas las modalidades destacando, especialmente, a
“mosca de mayo o mosca de la piedra”. Cogía los insectos a pie de río en las
hierbas frescas al amanecer o al atardecer. Así lo
pude comprobar en una
jornada de pesca a su lado hace 50 años. Llevaba un canuto de caña de bambú con
pequeños orificios y un tapón de corcho en la parte superior por donde
introducía las moscas según las iba recogiendo de la naturaleza. Aquello, para
mí fue una grata sorpresa pero, poco comparado con lo que les voy a relatar.
TOMÁS
GRANIZO FERNANDEZ, nació en Benavides de Órbigo (León) hace 87 años (1938), ya
llovió. A todos nos llega la hora y la tuya ha sido este 20 de Setiembre de
2026 (DEP)
Eras
una persona singular, campechana y claro como el agua. “Sin pelos en la
lengua”.
A
Tomás le conocí sentado en la primera mesa del bar Granizo en Benavides de
Órbigo. Aún le recuerdo como si fuese hoy, tras la puerta de entrada del bar.
Allí tenía una mesa donde, junto a la ventana, tenía los trastos de
montaje de
mosca: anzuelos, hilos, brincas y plumas de gallo de León del que siempre habla
maravillas reconociendo que es “una de las grandes riquezas” de esta tierra
leonesa maltratada y olvidada por los políticos, a los que urge una reacción en
favor del GALLO DE LEÓN por lo que significa y por ser “algo único”. En la mesa
a un lado tenía un plato de cocina blanco donde por el borde colocaba pequeños
montoncitos de pelos de pluma mojados con saliva alineados por montones de
diferentes colores y brincas. Eran las plumas de los gallos preparadas para
colocar en los cuerpos de las moscas ya confeccionados con un torno manual. Así
era “la fábrica de moscas de pesca en serie” de Tomás Granizo, un número uno
entre los montadores leoneses. Qué grande eras Tomás.

Le
conocían no sólo en León, casi me atrevo a decir que en todo el mundo porque
sus saltonas, especialmente la común, tenía su propio nombre y no había otra
igual. Era la saltona de Granizo. Efectivamente, había otras como la de Majo o
Canina pero las de Granizo eran “las suyas”. Tenían algo especial.
Tomás
antes de montador de moscas para la pesca fue pescador como la gran mayoría de
los niños de la época. Con algo había que jugar y pasar el tiempo, aunque su
madre cada vez que el niño llegaba a casa con truchas se enfadaba por el
peligro que tenía el río Órbigo. También se sentía orgullosa.
Por
entonces Tomás vivía con sus padres en Veguellina de Órbigo. Sus padres
regentaban un bar cerca de la estación del ferrocarril. Allí conoció a grandes
prebostes de la pesca y el montaje de artificiales, caso de Bernardo Alonso,
gran montador leonés, y Mundo “el andarríos”, que así le conocían. Ellos fueron
parte de la causa de que Granizo comenzase a aficionarse a pescar cada vez más
y emularles.
Lo
que en principio era una vara para pescar con bramante, después se convirtió en
la primera caña “de verdad” con “tanza” y sin carrete. Más adelante llegó su
primer carrete de pesca pero ya era un especialista en la pesca a cebo. Más
tarde, la mosca de mayo o mosca de la piedra pero para eso pasaron unos años
más, no muchos.
Se
fue curtiendo en el montaje de moscas gracias a las lecciones de Bernardo
Alonso e hizo “carrera” como gran especialista en ahogadas, aunque terminó
montando todo tipo de moscas. Llegaron a tener tanta fama sus imitaciones que
“no daba abasto” en surtir a las personas que se las encargaban. Nunca vendió a
tiendas o armerías sólo a amigos y conocidos, pero la fama le llegó tan rápido
que tuvo que “echar mano” de su primo Pepín y de Ángel Carbajo. Ellos montaban
los cuerpos en serie y Granizo ponía las plumas a las saltonas, especialmente.
Era
una entrada extra para la economía familiar, como lo fue la venta de truchas.
Muchas vendió Tomás, aunque muchas más pescó. La frase, “si las pusiera una detrás de otra, llegarían hasta Madrid”, me
llegó a comentar.
Lo
más curioso es que nunca le denunciaron.
Fue
un gran pescador asturiano, Miguel Ángel Magadán quien le instruyó para pescar
a “formiga alada”, aplicándola en los ríos de León como el Órbigo, Omañón y
Omaña. Esta es una pesca total y hermosa, también. Tomás la dominaba como
pocos.
TOMÁS
GRANIZO FERNÁNDEZ, también fue pescador de competición llegando a ser
subcampeón de España, en Pontevedra.
Pescaba
a cucharilla y mosquito ahogado y aunque entonces, Victoriano Cuervo “El Turra”
era el mejor a cucharilla, Tomás no le andaba a la zaga quedando en ocasiones
por delante del de Astorga.
Con
87 años se nos ha ido TOMÁS GRANIZO. Conservo como “oro en paño” y aún sin
utilizar, unas “palometas” moscas que casi habían desaparecido y que
confeccionó especialmente para mí.
Gracias por todo lo has aportado al mundillo de la pesca, TOMÁS GRANIZO FERNÁNDEZ, y descansa en paz allá donde estés. Eras grande, muy
grande e historia para generaciones venideras algo que muchos deberán retener
en su memoria porque como tú hubo y habrá muy pocos.QUIENES QUIERAN ACOMPAÑARLE EN SU ÚLTIMO ADIÓS lo podrán hacer este LUNES, 21 de Setiembre a las 17 horas en la iglesias Parroquial de BENAVIDES DE ÓRBIGO (León).
Descansa en paz, amigo.