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sábado, 16 de mayo de 2026

Mis amigos de la pesca: JOSÉ RODRIGUEZ PORTOS “Pepe farias” pescador y montador con sus propios hilos de montaje...

 



JOSÉ RODRIGUEZ PORTOS “Pepe farias”
la sonrisa jovial de la pesca en León, buen pescador y excelente montador de leonesas con hilos que sólo tenía él, "Los hilos de Pepin Farias"

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

A “Pepe o Pepín farias”, JOSÉ RODRÍGUEZ PORTOS (DEP), le conocí hace un montón de años en las competiciones de pesca. Sería sobre los años setenta y mucho, casi ochenta en Puente Villarente. Allí, y con motivo de un campeonato provincial de salmónidos de León se hizo más famoso para mí. Era
presidente de la Federación Leonesa de Pesca, José Luis Rodríguez “el cabezón”, con el que me imagino que estarás pescando en el cielo o donde estéis. Llegado el momento del pesaje de las truchas que se habían pescado, tocaba el turno para Rodríguez Portos. Las truchas hermosas que había presentado pesaban
más que las de los demás con diferencia pese a tamaños parecidos. “El cabezón”, que de tonto no tenía un pelo, notó algo raro en aquellas truchas de Pepín. Fue cuando al presidente de la federación se le ocurrió hacer de “médico”. Cogió una de las truchas seccionando con unas tijeras desde el orificio anal hacia la boca y sorpresa. José Luis y los componentes de la mesa de pesaje comprobaron lo mismo que pudimos ver los que estábamos presentes en el pesaje, al menos en primera fila. Aquella trucha estaba llena de piedras.

Esta anécdota no fue única porque Pepín, según comentaron algunos de los presentes, tenía habilidad para “liarla”. Luis Carbajo, al igual que otros ilustres  de la época federativa, caso de El Curina o Indalecio, así se pronunciaban, “cuando no eran bolas de plomo metidas por la boca en el estómago, eran truchas pescadas el día anterior
en otro río”.
El Farias siempre quería estar entre los mejores y si no era de una manera, era de otra y ese día lo intentó pero fue descubierto. Todo cambió posteriormente porque las truchas pescadas por los participantes y entregadas a “las hermanitas de la Caridad” tras el pesaje pasaron a mejor “vida” con la llegada
a la competición de la pesca sin muerte o captura y suelta.

Cada vez creo más en el destino y aquella primera incursión periodística en la pesca contigo de protagonista, estimado “farias” me ha traído hasta hoy con más 50 años contando historias de pesca en radio, televisión y, especialmente en prensa.

JOSÉ RODRÍGUEZ PORTOS “Pepín Farias”, como le conocían otros, me dejó pasmado el día que tuve que pronunciar el pregón en la Semana Internacional de la Trucha de León, la semana de antes que no

la de ahora y en la que tantas veces habías participado.  Llegaste a ser el mejor en la modalidad de mosquito ahogado o pesca a la leonesa, como la denominabas tú y el buen amigo Tagarro. Tanto uno, como el otro, erais grandes manejando los mosquitos del Manuscrito de Astorga, la herencia de Juan de Bergara. Pues bien,

aquel de 6 Junio de 2009, a las 20 horas, en el Hostal San Marcos, tenía que pronunciar el pregón de la XLIII Semana y allí, en primera fila estabas tú sentado. Te levantaste nada más verme y un abrazo nos fundió a los dos. Lo que no me espera fue tu rotunda frase: “Carmona, hace días que no salgo de casa pero hoy tenía que estar aquí para verte y oír el pregón”. Me dejaste más allá, que acá. No sabía que decir hasta que me colocaste como coletilla: “es que tengo cáncer”. Fatídicas palabras. Aunque te veía algo desmejorado y más delgado, la brillantez de tú mirada y tu sonrisa me hizo reaccionar espetándote: “Pepín, no te preocupes que ahora el cáncer no es como antes, ánimo. Ya hablaremos, hombre”.


Te reíste como te reías siempre de la vida de la vida, como la viviste, a tope. Desde el estrado cuando pronunciaba mi pregón con la sala del Hostal repleta de pescadores y autoridades, te observé en un par de ocasiones sentado en segunda fila. Te veía feliz y aplaudiendo. Fue la última vez que te vi.

Y, ahora que llevas varias temporadas de pesca en el cielo me estoy acordando de ti y aquellos momentos. Ya podría la memoria traerte otra vez a la vida aunque continúas vivo en muchas personas, además de tú familia.

Aquella noche tras el pregón y de vuelta a casa, estuve viéndote constantemente y


recordando momentos vividos en el río y fuera del río. No he dejado de apreciar tu rostro con cientos de líneas trazadas, señal de tu expresividad y de cómo fruncías el ceño cuando te enfadabas o cuando una trucha se te escapaba. Recordaba y recordaba, como recuerdo ahora tras 15 años de ausencia. Hay que ver como vivías la pesca. Para ti el río era como tú propia familia. A veces más porque te olvidabas de tus seres queridos cuando estabas en plena faena “pesquil” en la naturaleza a la que “contaminabas” con el humo de tus puros. Pese a pasarte tanto tiempo en el río tu trabajo siempre estaba atendido. Es más, trabajabas duro durante el invierno para disfrutar en primavera y verano. Al revés que las hormigas.


¿Has visto a José María Tagarro?
Seguro que sí y conociéndoos como os conocí, me temo que terminareis pescando entre las  nubes y haciendo los mosquitos que los dos habéis legado a los pescadores leoneses y de otros lares.

Por cierto, Pepín, que suerte o acierto tuviste al legar tú colección amplísima de hilos de seda y lino para que no se perdiese y pediste que se los entregasen a mi amigo

Chema, “Chematu” de Hospital de Órbigo. Cuánto me alegro porque Chema es un gran montador de mosca ahogada o leonesa, confeccionándolas a la antigua usanza, a pura mano. En total más de 150.000 metros de hilos, 47 colores diferentes, algunos que no existen en la actualidad. ¡Qué grande eras, Pepín! Algunas hebras de aquellos ovillos me las obsequió Chematu y, aún las conservo. Gracias.

Te continúo viendo amigo. Veo esa cara redonda con nariz chata. Ese pelo ondulado. Esas arrugas pero, sobre todo veo tu sonrisa sin par, denotando alegría y personalidad. Pienso en aquel maldito año 2009, año de crisis en todos los sentidos y donde varios pescadores

como tú, también se fueron caso de RAFAEL DEL POZO, el gallego JAIME TABOADA, JOSÉ RODRÍGUEZ QUIRÓS, el magistrado juez que para mí había pronunciado el mejor pregón de la Semana Internacional de la Trucha de León con una sentencia ilustre a la trucha y los pescadores y, hasta VICTORIANO CRÉMER, el insigne escritor burgalés y leonés de corazón. ¡Vaya añito!

Estimado JOSÉ RODRÍGUEZ PORTOS, “Pepe o Pepín farias”, ahora estás por derecho propio entre “mis amigos de la pesca” y te toca vigilar a ti desde allá arriba, aunque teniendo cerca a, Tagarro y a José Luis Rodríguez “El cabezón”, no creo que te controlen o vigilen porque en el cielo está permitido todo.  Haz todo lo posible para que los ríos de León vuelvan a

ser lo que fueron, que desaparezca la contaminación, el puñetero “moco de la roca”, la Saprolegnia y otras plagas terrenales y echa un cable a San Pedro para que no se produzca el cambio climático que puede terminar con todo. Haz todo lo posible para que tus amigas las truchas, las alegres “pintonas”, vuelvan a ser felices en nuestras aguas como lo fueron en sus mejores días y reza por nosotros. Eso sí, que nos esperes muchos años.

miércoles, 13 de mayo de 2026

ARTÍCULO DE OPINIÓN SOBRE EL SALMÓN EN ASTURIAS...



Hace 10 años los salmones en Asturias casi se salían a los prados...

Según el presidente de la Federación Asturiana “los había para regalar”…

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

“En los ríos asturianos hay salmones para regalar”…frase pronunciada por el todavía presidente de la federación asturiana de pesca y casting  que viendo lo que hay a la fecha no ha tenido la dignidad de rectificar o dejar su cargo que ya hace tiempo, en mi opinión, debería haber dejado.

El artículo publicado en La Nueva España un 24 de julio de 2016, ha sido premonitorio para darse cuenta de lo que tenía que hacer un  presidente de una federación que, en lugar de abogar por LA PESCA SIN MUERTE hizo todo lo contrario. IMPRESENTABLE. Con este apodo le dediqué varios artículos al representante de TODOS LOS PESCADORES federados de Asturias. ¡Manda güevos…!


No, no se le ha caído la cara de vergüenza y cada vez está más “reconocido” por el mundo del “pelotismo”. Qué lástima.

El caso es que de “aquellos polvos han venido los lodos” y el salmón prácticamente ha desaparecido de nuestros ríos gracias a frases y actitudes como las que aparecen en el artículo.

La hemeroteca es lo que es y, éste ínclito impresentable, no sabemos a ciencia cierta SI DESDE 2016 COMENZÓ A REGALAR LOS SALMONES DE ASTURIAS porque en diez años han desaparecido de nuestros ríos, prácticamente.

Y ahora señor presidente qué otra u otras cosas pretende regalar para continuar en la poltrona, pregunto y eso que ASTURIAS ha quedado campeona de España individual y por equipos en el último campeonato nacional celebrado en el río Piloña.

Espero que no "regale" las truchas  de este río y otros cauces, ni los SALMONES que aún quedan.

viernes, 8 de mayo de 2026

Mis amigos de la pesca: JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ FERNÁNDEZ “Chema”, criador de gallos de pluma de León...



JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ FERNÁNDEZ “Chema
”, criador de gallos de pluma de León, adobador de moscas y enamorado de los mastines y además, futuro abuelito

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona y Chema

 

El hijo del señor Aníbal, que decían en los pueblos, JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ FERNÁNDEZ “Chema” el de La Cándana de Curueño (León) es otro totalmente diferente al que conocí en los años 80.

Chema, jubilado de su trabajo en Valsemana (León), finca perteneciente a la Junta de Castilla y León centro dedicado a la recuperación de fauna, bien merecía retirarse de la vida laboral activa después de 40 años cotizados.

A José María González desde niño además de ir a la escuela, atender y ayudar en casa realizando labores muy normales en los niños de su época como ir a los recados, cuidar el ganado y atender el corral, todavía tenía tiempo para dedicarse a la pesca. De aquella, me comenta, “ir al río era el juego diario de los niños del pueblo. Ahora lo tienen todo y cuando no los llevan a cursillos de todo tipo sólo juegan con el teléfono móvil o la tablet”. Qué razón tiene.

El espíritu aventurero y las ganas de conseguir retos hicieron posible que aquel niño que se divertía en la calle también tuviese otras inquietudes y la pesca en el río era su pasión. Sólo tenía que cruzar la calle donde vivía y en pocos metros estaba en el río Curueño.

JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ FERNÁNDEZ “Chema”, nació en La Cándana de Curueño en 1960. Con 7 años comenzó a pescar como una mayoría de los niños con los que jugaba y con un palo y un alfiler acudía a la orilla.

Su padre, Aníbal, le aficionó a pescar con un varal enorme con el que casi no podía. Él fue quien le metió el “gusanillo” definitivamente en el cuerpo.

Se fijaba en todo y viendo a los pescadores en el Curueño fue como comenzó a elucubrar como confeccionar moscas pelando los pocos gallos que tenía su madre en el corral para consumo familiar. Era la vida de entonces con la escasez que existía por los pueblos.  En su casa se vivía de lo poco que producía la única vaca, algo de la tierra (huerta) y, aunque nunca

faltaba comida, tampoco era abundante. Había que estrujarse la cabeza e intentar medrar de alguna forma. La escuela no daba para más que “las cuatro reglas” y después a currar. Así fue como ayudando en casa comenzó a ayudar en la matanza y a realizar las corras de chorizo para ahumar, las costillas, el lomo, las caretas del cerdo. Todo se aprovechaba. Así se aficionó a las tradiciones del pueblo y a colaborar en todo.

Con la pluma de aquellos gallos del corral comenzó a hacer sus primeros pinitos en el montaje de moscas y a los 11 años por fin consiguió la primera trucha con una de sus moscas. Tenía un amigo, LORENZO, conocido por Cueto, con el que salía a diario al río. Hace pocas fechas que tuvo que despedirse de él  yéndose al otro mundo. DEP.


Los animales y la naturaleza “le tiraban mucho” pero se tuvo que ir a la capital del viejo reino (León) para ganar “unas pelas” enviando parte para ayudar a sus padres. Así trabajo de camarero en un conocido bar cafetería, La Canasta. De allí a Barcelona porque al joven Chema no se le daba mal la profesión tras
la barra o sirviendo cócteles que el mismo preparaba. En tierras catalanas duró tan poco como “un caramelo en la puerta de un colegio”. Lo suyo era el pueblo y la naturaleza y volvió a La Cándana de Curueño. Echaba en falta el campo, el río y el monte pero, especialmente a los animales del corral y los perros. Así fue como comenzó a criar mastines.


Las noches de verano se le hacían muy largas y comenzó a furtivear a la luz de la luna o amparándose  en la oscuridad de las noches veraniegas mientras los demás dormían. No abusaba. Pescaba hasta conseguir las truchas que le encargaban y para alguna merienda con amigos. El dinero que sacaba lo entregaba a su madre aunque siempre se quedaba “algo” por el camino o gastos juveniles.

Recuerda la única denuncia que tuvo y no por pescar furtivo. Me cuenta que “un día pescaba el coto de El Condado en el río Porma un buen cliente de Madrid que le compraba pluma y como era de edad avanzada (80 años) decidió acompañarle para mostrarle las mejores zonas. Le montó la cuerda a la leonesa y le hizo un par de lances como demostración. Al poco apareció el guarda, Alberto, a lomos de su caballo cruzando el río y pidiendo la documentación. Chema no tenía el coto y el guarda como le había visto con la caña en la mano, aunque no en ese momento, le denunció. La multa cuando llegó a casa la abonó el pescador madrileño”.

Criar los gallos y vivir de la pluma que vendía a particulares y los montadores de moscas o armerías fue su negocio hasta darse cuenta que no necesitaba intermediarios haciendo de un rincón de su casa junto a la carretera general su “oficina” de negocio. Los clientes subían cada vez más y es que la calidad de la pluma
de los gallos que tenía en el corral frente a su casa era muy buena gracias al trabajo diario de Chema y sus cuidados aunque, especialmente, gracias a la nieve, las heladas, el agua de la zona y el que los gallos viven en libertad en plena naturaleza. Ha conseguido recuperar pardos aconchados con bandas únicas de moteado
circulares como conchas marinas y flor de escoba con penca gruesa que no se veían mucho. Consiguió buenos ejemplares de indio y comenzó a trabajar en ellos sacando líneas próximas a los indios plateados, salvando las distancias, y excelentes indios acerados en sus diversas tonalidades.

La calidad de la pluma de los gallos de Chema le dio fama en todo el mundo y no escamoteó esfuerzos por conseguir variedades casi perdidas. Así aumentó su negocio dedicando casi por entero al corral que tenía frente a su casa y que cuidaba con mucho mimo y cariño sus mastines. Dándose cuenta que su pasión por esta raza tan leonesa también podría ser un  buen negocio se dedicó a ella. A la larga fue otra forma de ayudar a la economía de la casa. Se presentó a varios concursos provinciales y de la comunidad autónoma consiguiendo varios premios. Curioso, a todos sus perros les ponía nombres de ríos de León y Asturias (Esla, Porma, Curueño, Narcea, Sella).

José María González comenzó a salir de León llevando la calidad de las plumas de sus gallos por diferentes ferias del norte de España. Se hizo un hueco importante en la Feria del Salmón de Cornellana donde lleva muchos años acudiendo. Desde que se jubiló es su compañera, ELENA TASCÓN ESCAPA, de
Sopeña de Curueño
, la que ha “heredado” parte de su población de gallos y los cuida en su propia finca en dicha localidad leonesa junto al río. Desde que Elena se está dedicando por entero a la cría de gallos de pluma para la pesca su negocio, PLUMASTIN, ha crecido tanto que ha dejado “en el olvido” a Chema. Elena tiene cuatro veces más clientes que Chema. Quién lo diría en tan escaso periodo de tiempo. Ella es el “alma mater” del negocio actual desbancando a su compañero.

Chema continúa con algunos gallos para pasar el tiempo en La Cándana pero, sobre todo, dedicándose a la cría de los mastines.

Sale a diario a “darle al pedal” con su bicicleta recorriendo caminos por el monte y observando la naturaleza que es lo suyo y, además de pescar en los ríos leoneses acude


a tierras asturianas a pescar reos y salmones, aunque cada vez hay menos. “Esto se nos acaba, Eduardo, porque cuando no es la contaminación son las enfermedades, el furtiveo, cormorán y el negocio que supone la venta del salmón”.

A causa de la disminución de la pesca del salmón en Asturias ha buscado otros lugares donde acudir. A estado en Islandia pero opina que no merece la pena pagar tanto dinero para sacar unos peces, cuando se consiguen sacar que tampoco es tan  fácil como muchos opinan, “sobre, todo dice, si pescas a mosca porque es muy complicado con aquellos ríos y la climatología adversa que domina mayormente con fuertes vientos”. “Mimando lo que aún tenemos en Asturias el salmón se podría recuperar si es que les dejan dar la vuelta cuando salen a alta mar. La pesca sin muerte puede ser una solución pero faltarían muchas acciones más”.


JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ FERNÁNDEZ “Chema”
vive una cómoda vida con la jubilación y se encuentra a la “espera de que una de sus hijas, de las dos que tiene, la que vive y trabaja en Gran Canaria, en Las Palmas, le haga ABUELO. De momento, la que vive en La Vecilla, no. O sea en pocos días Chema se convertirá en “EL ABUELO CHEMA”.

Particularmente le he dado algún consejo como “triabuelo” que soy porque se “le va a caer la baba”.

Gracias Chema y que esa vida de tranquilidad que te has ganado con el esfuerzo de años sean de verdadero júbilo que es el significado real de la jubilación.

Por cierto, nos veamos mucho o poco siempre serás “uno de mis amigos de la pesca”, aquel que me hacía “un mosquito especial” que pescaba al sereno como pocos y eso que era feo, con brinca azul con mezcla de pluma indio y pardo sarrioso oscuro que

pescaba hasta viéndose sólo el anzuelo con “unos hilines de seda” en el cuerpo totalmente destrozado. Vamos, como El Cid Campeador “ganando batallas cuando estaba muerto sobre el caballo”.

Mis amigos de la pesca: JOSÉ RODRIGUEZ PORTOS “Pepe farias” pescador y montador con sus propios hilos de montaje...

  JOSÉ RODRIGUEZ PORTOS “Pepe farias” la sonrisa jovial de la pesca en León, buen pescador y excelente montador de leonesas con hilos que s...