MANUEL MARTÍNEZ REGLERO, “Manolín Ezpeleta” un pescador como la copa de un pino que hasta fue campeón de España de SALMÓNIDOS Y CIPRÍNIDOS
El
compañero ideal de Fraga, Miguel Delibes, del presidente de Francia y el de
Costa Rica
Texto
y fotos: Eduardo García Carmona
A “Manolín Ezpeleta” le conocí en León allá a finales de los años 70 del pasado siglo y siempre ligado con la pesca de la trucha y los pescadores de aquella época: los hermanos Majo, “los Cirolines”; José Luis Baladrón; Ino el “huevero”; Mundo; Roberto Morán “Viru”; Aguilar padre e hijo; José Luis Rodríguez “el presi”; Mariano Romo “el gitano”; Cristóbal Gutiérrez, de Carrizo de la Ribera; Jesús Bahíllo “el joyero”… y muchos más.
MANUEL MARTÍNEZ REGLERO era el encargado, después propietario en la calle Burgo Nuevo de la capital leonesa de Comercial Ezpeleta, un verdadero centro comercial en el corazón de la ciudad dedicado a todo tipo de menaje en madera al corte, electricidad y artículos diversos de bricolaje y otros. Por su trabajo se le conocía en el mundillo de la pesca por “Manolín Ezpeleta”, todo un señor en el más amplio sentido.
Fue precisamente por la pesca como le conocí realizándole una entrevista en La Voz de León cuando se proclamó campeón de España de pesca de ciprínidos a finales de los
años 70. Quién lo diría, todo un gran pescador de salmónidos que se presentó al nacional y lo consiguió en Riaño (1965). Lo intentó varios años más en esta especialidad de salmónidos lance pero creo que nunca consiguió subir más a lo más alto cajón pero sí siendo subcampeón de España. Eso sí, acudió un año con el equipo de España a Bulgaria, al Campeonato del Mundo de Salmónidos, con poca fortuna.
Eran otros tiempos y pocos lo recuerdan porque no existían las redes sociales aunque, Manolín Ezpeleta era un auténtico “artista” con los mosquitos ahogados, ahora llamada pesca a la leonesa y antes a buldó o pesca “a la cuerda”.
A mi tránsito diario por el barrio de El Crucero y mis paradas en El Ferroviario, El Camborio y otros lugares de la zona donde solíamos alternar coincidíamos en ocasiones y la pesca siempre era punto de partida en la conversación. Su
esposa Luchi, regentaba una peluquería en la zona y falleció en 2023 (DEP). Siempre nos saludábamos. Luchi y Manolo eran padres de dos hijos: Juan Manuel y Javier que han comenzado una nueva vida fuera de León. Recuerdo que la peluquería estaba en el primer piso, en el mismo portal donde en el entresuelo estaba el local de PSOE, el ambulatorio de El Crucero, Electrodomésticos Miguélez y frente por frente, Flores Santamaría y justo a su lado la tienda de alimentación de los padres de Suso, quien fuese extremo del Ademar de balonmano; un poco más allá una mercería, Derlys y a su lado la relojería del barrio de toda la vida. Qué tiempos más maravillosos.
A Martínez Reglero no le pude disfrutar en el río como me hubiese gustado pero sí en mil y una charlas de pesca con amigos comunes.
Reglero,
con frente despejada, era atento y observador y si te “crucificaba con la
mirada”, ya te podías dar por vencido. Como persona era un gran amigo de sus
amigos, alegre y dicharachero, con humor y gracejo.
Siempre coincidía con él en la Feria del Gallo de la Vecilla y una de las últimas veces que le vi y pude fotografiarme con éste “ilustre pescador” de siempre en León fue en el año 2019 o 2020. Estaba acompañado por amigos de la pesca de aquellos años, especial Mundi, Ino e incluso Lachis que estaba conmigo. Un crack como pescador y especialmente como persona.
He intentado ponerme en contacto con él pero no lo he conseguido y, menos mal que se me encendió “la bombilla” y fue el amigo común José Luis Baladrón quien me pudo poner en contacto. Gracias infinitas, “Bala”.
Después
de tantos años sin vernos y hablarnos la amistad es la amistad y los re cuerdos
afloraron sin necesidad de más. Sólo es hablar de pesca y de aquellos años. Me preguntó si sabía lo
de su esposa. Le dije que sí y le pregunté por sus hijos, Juan Manuel y Javier.
Me dijo que estaban muy bien y vivían fuera. Me alegro y envío recuerdos aunque
tan niños y sin verme de mí ni se acordarán.
MANUEL ANDRÉS MARTÍNEZ REGLERO, “Ezpeleta”, es ocho años más joven que quien esto escribe. Nació en León en 1943 y lo hizo prácticamente en el río a su padre cuando salían al río a recoger “palos” o madera de la arrastrada por las corrientes para consumo familiar. Había que calentarse y hacer las comidas y todo venía bien. Mientras su padre recogía leña, el niño se dedicaba a pescar bermejuelas y otros peces por el Torío. Era, como la mayoría de pescadores, como yo, con un alfiler como anzuelo, pan o morucas.
Llegaron mejores épocas, por supuesto con más años y, Manolín Ezpeleta se asoció a otros amigos de juegos y travesuras pescando cada vez más en serio.
Llegaron
los años de “hacer negocio” con lo pescador y Manolín, como muchos otros, vivía
mucho mejor gracias a las “pelas” que se sacaban vendiendo las truchas.
Manolo siempre ha sido un pescador muy “individualista” con uno o dos compañeros de jornadas era suficiente.
Recuerda
Aquellas “pescatas” en Sardonedo cuando el cupo eran 25 truchas por pescador y
día aunque con anterioridad por esa misma zona del Órbigo, Manolín se dedicaba
a “sacar un buen sobresueldo” siempre que podía. Vamos, le fastió que la administración
pusiese un cupo de 25 truchas cuando él las conseguía en lo libre y muchas más,
cada día que salía y eran varios a la semana.
Todos mis conocidos y amigos de la época lo fueron de Manolín pero, especialmente, LUIS FERNÁNDEZ CARBAJO, que fue uno de sus mejores amigos. Con Luis, el de Oteruelo de la Valdoncina, me unió una gran amistad porque parte de mi pandilla lo era de él, incluso hicimos el Camino de Santiago juntos, junto a nuestra esposas y amigos. Claro, Luis sin “dar un paso de más” a no ser para ir al bar a comer unos callos y tomar un vino o dos. Lo de llevar agua en el apoyo a los que hacíamos el Camino moviendo las piernas, nada de nada. Siempre le encontrábamos con Juanín Calvo en “alguna iglesia” y nada más.
Manolín Ezpeleta nunca ha sido denunciado por la guardería y mira que las hizo.
Sus
compañeros más contemporáneos son CRISTÓBAL GUTIÉRREZ de Carrizo de la Ribera,
uno de los mejores pescadores que conoció pescando a la leonesa y, ahora, JESÚS
BAHILLO, el joyero de El Crucero con el que lleva 33 años saliendo a pescar. Un
artista según sus palabras. Jesús había estado unos años por Alemania y cuando
volvió a León ya no se separó de Manolín como compañero de pesca.
Como mayor captura, MANUEL MARTÍNEZ REGLERO, recuerda una trucha de 6 kilos y 500 gramos que sacó en el año 2000, en la zona libre de Villamartín de Don Sancho, en el río Cea. Una captura hermosa no, lo siguiente, con una librea única. Eran aquellos años en los que en ésta zona no se pescaba y había ejemplares de ese gran porte.
Es un enamorado de la pesca en los ríos de ribera, ríos anchos como el Órbigo, Porma o Esla por la calidad y peso de sus ejemplares pero, a la vez admira los de montaña por su encanto.
Manolín Ezpeleta siempre ha sido para la administración
uno de “los guías favoritos” para acompañar a las PERSONALIDADES que visitaban León para pescar en sus ríos, caso de MANUEL FRAGA, el presidente de Francia, Valerie Giscart, el presidente de Costa Rica o Miguel Delibes, el escritor vallisoletano. Le llamaban como acompañante perfecto por su conocimiento de los ríos. Como al principio no quería acompañarles, “bueno es don dinero”. Desde entonces era el mejor acompañando a las personalidades por lao ríos de León.Anécdotas MANUEL EZPELETA tiene cientos.
En
una ocasión había venido el presidente de Francia a pescar al Condado. Manolín
fue requerido y le llevó a Villanueva del Condado. Además de la pescata
realizada que maravilló al gaucho, nunca se olvidará de “la normalidad” de todo
un presidente de la República francesa que, cuando apretaba el hambre tras la
jornada de pesca, Ezpeleta le llevó a él y sus acompañantes a un bar del pueblo
y comieron con unas latas de bonito, sardinas y mejillones.
Otro tanto ocurrió con MIGUEL DELIBES en el coto de Garaño. Manolín que se las sabía todas, le llevó A pescar por debajo del puente de Garaño. Delibes no daba crédito a la cantidad de truchas que sacó. Era tirada y pez, tirada y pez. Claro, la zona estaba vedada…jajaja
En Villafranca del Bierzo, en una ocasión con
Manuel Fraga cuando era ministro de la Gobernación, hace más de 50 años, acudió a pescar con él en la zona de Corullón, en el coto de Villafranca del Bierzo. Don Manuel no daba crédito a la cantidad de truchas que sacó. Manolín Ezpeleta animó a Fraga a pescar a mosquito ahogado, aunque no quería y, en honor a la verdad que se aficionó tanto que comenzó a pescar desde entonces a la leonesa. Reglero le hacía las mosca y le preparaba las cuerdas. Vaya un tándem.
Recuerda en una ocasión en San Cipriano en el Porma, en presencia de otro gran pescador leonés, JOSÉ EGUIAGARAY, que Don Manuel se clavó una cucharilla en la parte superior del ojo y no se inmutó. Eguiagaray, doctor de profesión con unos alicates le sacó la cucharilla y ni se inmutó.
Con el presidente de Costa Rica disfrutó una gran jornada de pesca. Era una persona amable y sencilla que disfrutó de lo lindo de los ríos de León. Estuvieron con sus respectivas esposas. Luchi, la esposa de Manolín, se hizo tan amiga de la del presidente que en varias ocasiones fueron invitados a su país.
Recuerda
con mucho cariño a AURELIANO CRIADO OLMOS, ingeniero que fue de Icona y a José
Luis el ingeniero de pesca entonces. De ellos comenta que con los guardas
Samuel Garrido y Agustín Vinagre, entre otros, mantuvieron el poderío de la
pesca en León. Eran guardas que estaban siempre en el río vigilando como
Alberto el de El Condado o Paulino en El Castillo.
Con tanta historia en su “yo”, MANUEL
MARTÍNEZ REGLERO terminó siendo un pescador SIN MUERTE. Quién lo diría.
MANUEL
MARTÍNEZ REGLERO nunca pudo participar en la Semana Internacional de la Trucha
de León y eso que la vio nacer junto con José Luis Rodríguez, Indalencio el de
Filesa, Carbajo y cía.
El motivo non fue otro que José Derqui, el
ingeniero de pesca entonces, le pidió a Manolín que como “pescador profesional”
no era conveniente que participase. Se trataba de promocionar la pesca en León
y que fuesen los pescadores de fuera los que “gozasen” Y SE LLEVASEN LOS
PREMIOS. Era la mejor promoción.
MANUEL MARTÍNEZ REGLERO actualmente continúa saliendo a pescar pero menos y reconvertido a SIN MUERTE que es lo mejor parta el río y los aficionados. Disfruta en el pueblo con su trozo de tierra, gallos, gallinas y la paz y tranquilidad que le da todo ello. Eso sí, no a diario pero casi, Manolín Ezpeleta sale con Mariano ROMO DEL TORO, mi amigo más conocido por “el gitano” que vivíamos muy cerca en El Crucero, junto con ENRIQUE y MANOLO el de EL FERRAL, salen a tomar los “vinos” por las tardes.
Ojalá en alguna ocasión cuando vuelva por León pueda acompañaros porque todos sois MIS AMIGOS DE LA PESCA.



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