JAVIER
ESCANCIANO LÓPEZ, un “madrileño muy leonés”…
Desde
los seis años veraneaba en Boñar (León) y desde entonces quedó prendado de los
gallos de pluma para la pesca…
Texto
y fotos Eduardo García Carmona
Parece
increíble encontrar en pleno siglo XXI a un matrimonio que lo deje todo en su
vida por alejarse del foro madrileño, de la gran urbe.
Posiblemente,
después de llevar varios años casados y aún no tener descendencia, se
plantearon cambiar de aires afrontando la vida futura de manera diferente.
JAVIER
ESCANCIANO LÓPEZ y su esposa TATIANA pasaron sus años más jóvenes a caballo
entre tierra de “Las Muñecas (Palencia) y la montaña leonesa en Boñar”. Desde
entonces ambos comenzaron a sentir algo especial por esta tierra con la que
“soñaban” nada más abandonarla y un buen día en “los madriles”, decidieron
acercarse a sus ancestros y trajeron todos los bártulos para tierras leoneses
comprando, una explotación de “gallos de León” para la pesca que se encontraba en
La Cándana y, aunque parezca increíble, se la llevaron al barrio de las Ollas,
en Boñar.
Les
han llamado de todo, “menos bonitos” y es que, sinceramente, hay que estar muy
“zumbado para dejar la calidad de vida que tenían en Madrid para acudir a la
montaña de León e iniciarse en el complicado mundo de la cría del GALLO PARA LA
PESCA pero, así se escribe la historia con personas
como Javier y Tatina,
Tatiana y Javier que, “tanto monta, monta tanto” porque juntos forman una
unidad, no un dúo.
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| La finca Pico Cueto |
Ahí están pese a las críticas. Llevan unos años y sus gallos cantan para toda
la comarca, especialmente para los de Boñar. Están luchando en la ladera del
Pico Cueto. La finca tiene ladera, no llano, y es que la ladera es
importantísima para los gallos, apuntan los que más saben. Una “locura” que se
ha convertido en algo fácil aunque con mucho trabajo.
Javier Escanciano me
comentaba: “Nos enteramos de que los
gallos de Tomás Gil se podían ir para siempre y como otros criadores no
terminaban de hacer nuevas explotaciones y estos padecían el mal de la falta de
inversión y solidaridad, me decidí a que el gallo de León para la pesca de la
trucha no desapareciera. No me lo perdonaría que se perdiese tan lindo animal”.
El
anterior propietario de la explotación les vendió cerca de 400 gallos y casi, 200
gallinas. Eran de una generación antigua y estos dos emprendedores han tenido
que crear una nueva generación de gallos con identidad propia. Escanciano, lo
primero que hizo fue reducir gallinas y aumentar gallos. La explotación está
pensada para 700 a 800 gallos y a la vuelta de unos años prácticamente está
conseguida.
Como
nuevo propietario del corral ha tenido que ampliar el vallado y acomodar la
finca para que en unos años la
explotación “soñada” y deseada tenga ese número de gallos de pluma para la
pesca, con una producción con calidad.
La
explotación en unos años ha aumentado cantidad y calidad. Me apunta Javier, “estamos pelando, atando mazos y, aunque en
un principio el traslado de La Cándana a Pico Cueto (Boñar), nos ató mucho en
el empeño, con el consiguiente acarreado pérdidas económicas. Poco a poco y con
sacrificio vamos sacando adelante las pelas de los gallos y cada vez con mayor
calidad. Esto es un proyecto de futuro y ya se va notando la cantidad y
calidad”.
Pocos
apostaban por un madrileño metido a criador de Gallos para la pesca pero,
JAVIER ESCANCIANO ha asumido responsabilidades. Era un reto, “la gente me decía que no duraríamos un año
con la explotación, incluso menos. Y aquí estamos con exportación de pluma de
gallo de León para todo el mundo”.
Javier
y Tatiana, pese a los muchos gastos económicos iniciales creen que merece la
pena dedicarse a esto. “Es pasión por la
cría”, apunta.
Actualmente,
ningún hijo de criador de los de antes en todo el valle del Curueño, ha
continuado con la saga. Es comprensible por los sacrificios y trabajo que da
mantener una explotación de este tipo.
Lo
que pocos entienden es que este matrimonio madrileño, con ascendencia leonesa,
hayan montado un negocio dedicado a LOS GALLOS DE PLUMA DE LEÓN PARA LA PESCA
exponiendo
casi todo su capital pero me apunta Javi que “no lo hacía por negocio, aunque también. Seguro que si el dinero que
me he gastado lo invierto en otra cosa y me quedo sentado en mi casa, hubiese ganado
más. Hemos sufrido mucho para empezar. El reto ha sido mucho”.
Actualmente
tiene una buena explotación trabajando en la consecución de razas que se
estaban perdiendo. Comenzó con algunos gallos indios acerados oscuros, algún
plateado, algún blanco sucio, un solo rubión y sin avellanados y palometas. “No se trataba de aumentar el número de
gallos, si no sacar las variantes y poco a poco se van consiguiendo. Era un
problema muy gordo”.
Afortunadamente,
con trabajo y sacrificio, este matrimonio afincado en Boñar, en Pico Cueto, ha
invertido el tema. En pardo, prácticamente, tienen de todo y con calidad. Los
indios van saliendo y son de lo mejorcito que he conocido en tersura, colorido,
finura. Tiene Escanciano un indio cristal con muy buena calidad como hacía
muchos años que no había vuelto a ver.
Algunos aficionados, acostumbrados a la
calidad y precios de antes, creen que está sobre valorado el mazo de plumas de
ésta explotación, a lo que apunta, Javier, “valor
y precios son dos cosas diferentes”. Para poder amortizar mi explotación toda
la producción se debería ir al extranjero y a la vuelta de QUINCE AÑOS tendría
la explotación amortizada y aunque mucha pluma se va para fuera, también un
porcentaje alto se dedica a la venta en León y resto del país”.
Lo
más interesante de esta explotación es que han cambiado, en poco tiempo, toda
la política comercial del GALLO DE LEÓN, desde la venta directa. No se vende a
tiendas, evitando la reventa. El equilibrio nacional y extranjero. Es muy
complicado.
“Estamos cambiando todo
la política nacional de la venta de pluma del GALLO DE LEÓN”. Lo cierto es que
valoran más a los GALLOS DE LEON en el extranjero que en casa”, apunta, añadiendo, “a mí me gustaría abastecer al mercado
tradicional pero como los precios en el extranjero se quintuplican y más, surge
la picaresca española haciendo negocio a costa de los criadores. Eso no está
bien y por ello nos vamos a dedicar a todo, sabedores de que será muy
complicado. En el extranjero valoran tanto nuestros gallos que la producción te
la quitan de la mano”.
Es
comprensible la actitud de estos criadores, los gallos consumen una tonelada mínimo
de pienso, mensualmente, vacunas, perros guardianes y otras cosas como
impuestos, luz...
“EL GALLO DE LEÓN no se
puede hacer criándolo como se producía hace 50 o 100 años. Si queremos que
exista el Gallo de León, ha de ser con los nuevos parámetros de calidad y bienestar
animal”.
Ojo,
los gallos de JAVIER ESCANCIANO Y TATIANA se pueden ver en facebook en La
siguiente dirección, y sin falta de acudir a la explotación donde,
posiblemente, no te podrán atender en condiciones normales porque estarán
trabajando. No paran.
Mejor
entrar en:
https//www.gallodeleon.es
Gracias
amigos porque los GALLOS DE LA PESCA DE LEÓN han vuelto a conocerse como antiguamente,
“LOS GALLOS DE BOÑAR” y porque gracias a emprendedores como Javier y
Tatiana,
nuestros gallos para la pesca, de momento, parece que no desaparecerán pese a
la nula ayuda de las instituciones locales, provinciales, autonómicas y
nacionales. Si esta riqueza la tuviesen ingleses, franceses o americanos “otro
gallo cantaría”.