Dónde comprar AMIGOS DE ANZUELOS, AGUA Y RAMAJE. www.lobosapiens.com

Dónde comprar AMIGOS DE ANZUELOS, AGUA Y RAMAJE. www.lobosapiens.com
Dónde comprar AMIGOS DE ANZUELOS, AGUA Y RAMAJE. www.lobosapiens.com

sábado, 17 de mayo de 2025

Mis amigos de la pesca: MANUEL JESÚS CANEDA MONTIEL, maestro del lance pesado...



MANUEL JESÚS CANEDA MONTIEL
, un maestro de la pesca a mosca seca

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 


Hace un montón de años que conozco a Manolo, que así me gusta llamarle. Fue en el antiguo Colegio de Huérfanos Ferroviarios de León, más conocido por CHEF, donde a comienzos de los años 90 el ayuntamiento había colocado a un buen número de asociaciones de la ciudad que no tenían dinero para alquilar un local. Fue un amigo

común, Juan Fernández Manso, “Juanito”, quien nos presentó en el local de AEMS Ríos con vida, asociación que presidía y donde se celebraban cursos de montajes de moscas para la pesca, entre otras actividades. Allí acudí con un operador de cámara de TV de León, la televisión por cable que acababa de nacer en la capital leonesa y donde dirigía y presentaba el programa semanal “Caza y Pesca”. En aquella ocasión, tanto a Juanito como a Manolo, les dediqué un programa completo, hablando de la pesca sin muerte, de AEMS y a la vez confeccionando moscas para la pesca. ¡Ya llovió desde entonces!


Manolo Caneda
, después fue director de la revista de pesca “Dánica”.

Ha colaborado con otras publicaciones. Es monitor de pesca titulado por la Federación de Pesca y Casting de Castilla y León. Perteneció al Consejo Territorial de Pesca pero, sobre todo es pescador desde hace 50 años o más.


Fue en los años 70 cuando su propio padre y el abuelo materno le metieron el “gusanillo” de la pesca en el cuerpo. A los 10 años clavó su primera pintona en el río Luna, una señora trucha que casi le rompe la mano y el brazo pues dio en báscula más de un kilo de peso. ¡Vaya comienzo!


Pese a los comienzos con su progenitor, pronto comenzó a independizarse, a salir sólo al río y aunque su padre fue su maestro, lo cierto es que este “mosquero solitario” se convirtió en autodidacta de la pesca a mosca seca o cola de rata, algo que le fascinó desde siempre. Su río favorito para practicar fue el río Torío, río próximo a la capital leonesa, al que acudía a pescar, casi siempre en solitario, otras veces con Juanito. Así se hizo pescador de seca, a base de fijarse y de lanzar infinidad de veces. Un autodidacta.


Como “mosquero solitario” y amante de la cola de rata, el río Órbigo, el río de los mosqueros de medio mundo, es su gran río. Allí, en Santa Marina, en la zona del puente de Villamor de Órbigo, pude compartir una jornada de pesca con él, excelente, por muchos motivos.


Hace muchos años que conozco a éste ilustre de la pesca a mosca seca y maestro de la información de pesca aunque en pocas ocasiones es pescado a su lado. Eso sí, la primera no se me olvidará en la vida y fue en el río Órbigo, coto de Santa Marina con motivo del I Encuentro Internacional de Pesca al  que acudieron informadores de pesca y naturaleza de toda España e incluso de Alemania, Japón, Italia y Francia, en el año 2005.


Acudir a una cita de este calibre no lo puede hacer cualquiera pero, celebrándose como se celebró en tierras leonesas no podíamos faltar los de León. Fue una auténtica pasada codearse pescando con lo mejor de la pesca en España y el extranjero pero, aparte de pescar, lo importante era aprender y en lo de la mosca seca era un principiante y, entre unos y otros me hicieron coger “la onda”, especialmente, MANUEL JESÚS CANEDA MONTIEL, a quien ya conocía de su trayectoria como empleado municipal y, especialmente, por mi estimado Juanito, que en gloria esté, y el grupo al que ambos pertenecían, AEMS Ríos con Vida como ya he apuntado.


De aquella jornada pescando en aguas del río Órbigo pescando a mano, Manolo por una orilla y yo por la otra, no olvidaré una mosca que había traído de tierras inglesas en uno de sus viajes para la revista Dánica, de la que era director.




El Órbigo bajaba algo escaso de agua y las ocas estaban florecidas. El agua discurría por canillos y de las ocas salían las truchas ávidas, veloces y con rabia para tomar nuestros engaños. Fue una auténtica gozada.


Estimado Manolo, por derecho propio estás entre “mis amigos de la pesca” y aunque hemos coincidido en algún otro evento como El Máster de Campeones de Cantabria que organizada el estimado, Zapa, nunca podré olvidar aquella jornada de pesca en tú compañía.


Primero
, por estar con un maestro a quien tenía pescando el Órbigo en la orilla contraria. Los dos acudimos juntos a pescar el tramo en unas Jornadas Internacionales de Pesca que se celebraban en León. La verdad es que disfrutamos pescando y soltando pintonas. Fue uno de los mejores días de pesca de mi vida y tuve la suerte de compartirlo con él. 


Segundo
, por tener a Manuel Jesús Caneda Montiel como compañero de pesca y maestro. Esto sí que fue un lujo. No muchos pescadores tienen ese honor.

Tercero, porque aprendí a lanzar de forma sencilla la mosca, fijándome en como lo hacía él y, por último, porque hicimos tantas fotos y tan hermosas, que las guardo como “oro en paño”. El me las hacía a mí y yo a él. Una magnífica colección, algunas realmente maravillosas porque el Órbigo nos ofreció lo mejor de su vientre y porque las ocas estaban florecidas y cubrían buena parte del caudal y el día tenía una luz especial.


Para Manolo Caneda, la pesca es algo íntimo, de ahí que  haya tenido pocos compañeros junto al río. Pese a ello, se le admira y quiere en todos los ámbitos de este mundillo. Tiene una personalidad muy marcada, muy singular, tan singular que le confiere un halo de rareza que hace que los pescadores se distancien.

Por el contrario, Manolo es agradable, servicial, compañero y justo, tan justo que esa es su máxima e ilusión, que la justicia llegue a todos para vivir en paz en este país.


¡Qué ganas tengo de volver a encontrarme contigo, estimado Caneda, un día más en el Órbigo pescando esos cabeceros rápidos que tanto te gustan y donde disfrutamos a tope…!

 


sábado, 10 de mayo de 2025

Mis amigos de la pesca, MANUEL BLANCO CRESPO, pescador, montador de moscas leonesas y criador de gallos que lo fue…



MANUEL BLANCO CRESPO
, pescador, montador de moscas leonesas,  criador de gallos que lo fue y "poli local" en León…

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona y MBC

 


Manuel Blanco Crespo, también conocido en León como “Manolo el municipal”,
nació en la localidad de San Andrés del Rabanedo, provincia de León, el 13 de diciembre de 1953, donde reside actualmente y aunque en la localidad “dormitorio de León” no existe río, salvo “el Carbosillo” y otros regueros, el municipio limita en una buena parte con el río Bernesga próximo a León, ciudad con la que comparte, incluso, calles.


A los ocho años
, acompañado de su padre, comenzó a pescar en el rio Bernesga con una vara de palera, un trozo de nilón, corcho, anzuelo y de cebo lombriz, realizando buenas pescatas de barbos, bogas y bermejuelas, llegando a rebasar en capturas a las de su padre.

Cumplidos los 12 años comenzó a pescar en otros ríos, acompañado de un amigo de su padre, Santiago Villanueva, desplazándose en el tren de vía estrecha  a La Vecilla, donde aprovechaban para pescar hasta La Cándana de Curueño, volviendo en el tren a León.


Igualmente viajaban en tren hasta Veguellina de Órbigo y en los autobuses de línea, a Carrizo de la Ribera, pescando el río Órbigo, a la altura de Cimanes del Tejar.

Comenzó a montar sus primeras moscas ahogadas con 12 años, siendo su monitor su compañero de


pesca, Santiago, aprovechando todos los momentos que tenía libres y observando los montajes que él realizaba. Tomaba nota de todos los detalles: color del hilo, brinca, cabeza y pluma así como la época de pesca.

Tal era la afición que tenía por el montaje, que ante la precariedad económica de su familia, el maestro Santiago le facilitaba el material necesario para elaborarlas, haciendo y deshaciendo las mismas, hasta conseguir dejarlas a su gusto.



Recuerda que llevaba el material al colegio
y en la hora del recreo, aprovechaba y sacaba de su caja los anzuelos, hilos y plumas y se ponía montar moscas, ante la curiosidad de sus compañeros de clase.

Con “su maestro”, Santiago, acudía a los pueblos de La Vecilla, visitando a los criadores de gallos y aprendiendo a seleccionar la mejor pluma de riñonada.


Su inquietud por el perfeccionamiento en el montaje de moscas ahogadas o leonesas, le llevo a padecer una obsesión enorme y comenzó a comprar cuerdas a los mejores montadores profesionales de aquellos años, entre los que cabe destacar a: Bernardo, Yanutulo, Canina, Granizo, Pepín Cirolin, Chematu, entre otros.


Lo primero que hacía era copiar todas las moscas, llegando a deshacer muchas de ellas, para poder identificar la seda con la que estaban confeccionadas, comprobando en seco y en mojado su tonalidad.


En La Vecilla, en la Muestra del Gallo, fue donde conoció a grandes coleccionistas de “hilos de montaje” como, Rafael Sogovia, Ramón Terricabras, Carlos J. “Pescate” y así se hizo con un buen “costurero” o colección.


Poco a poco fue renovando su catálogo de moscas, comprobando la efectividad de las que hacían esos montadores profesionales, respecto a las que había venido confeccionando.

Llegó un momento en que iba a pescar y llevaba diez cuerdas diferentes y se pasaba la hora de la postura, (que así se ha denominado siempre al periodo de eclosión de las moscas en los ríos), probando moscas y unas veces acertaba y otras no. Tomó la


decisión de hacer una selección entre tantas moscas, inclinándose por las moscas de dos montadores de la ribera del río Orbigo: José Majo, apodado Pepin Cirolin, y su primo Ángel Carbajo, ambos vecinos de Benavides de Órbigo (León), ya que había comprobado que sus moscas pescaban y, vaya si pescaban.


Así, confeccionando moscas para diversas tiendas de León y de fuera, en la década de los 70, se sacaba un sobresueldo porque el sueldo no daba para mucho.

Trabajó en una gestoría Higuera. Después, a los 28 años, aprobó unas oposiciones a Policía Local del ayuntamiento de León, profesión de la que se jubiló en 2012 y por eso le conocen por “Manolo el municipal”.


Manuel Blanco Crespo
,  ha sido criador de gallos de pluma de León. Fue de manera experimental entre los años 1988 a 1991 y en su propio pueblo, San Andrés del Rabanedo.

La belleza de los gallos de pluma de la comarca del Curueño,  le enamoró y cautivó,  dedicándose a


conseguir huevos de dicha raza de aves e incubándolos con gallinas “kikas”. Llegó a tener 25 machos seleccionados y otras tantas hembras, tanto de gallos pardos como de indios, en sus diferentes variedades.


El primer año no les aplicó ninguna vacuna y sobre los siete meses de vida, comenzaron a fallecer. En una semana se quedó sin su “corral”. El diagnóstico fue que murieron de la enfermedad de Marek.

No desistió en su empeño y, en la primavera del año siguiente, consigue más huevos y asesorado le facilitaron un cuadro de vacunación,  aplicándolo y resolviendo el problema.


La experiencia en la cría de gallos de pluma le duró tres años
, apunta, “me demostró que, pese a tenerlos en un solar debidamente vallado de 1000 metros cuadrados,  en San Andrés, vacunados y con todas las atenciones alimenticias, sin privarles de nada, el sueño se desvanecía, ya que las primeras pelas prometían pero, en vez de ir ganando calidad en cuanto a, brillo, textura y finura, fue todo lo contrario”.


Fue en el año 1989, cuando se presentó en casa de Ángel Carbajo y Pepin Cirolin, solicitando que le enseñaran todos los entresijos de sus montajes. De esta forma nació una gran amistad, acompañándoles en sus jornadas de pesca y pudiendo comprobar que,  “pese a que pescábamos con las mismas moscas, ellos eran maestros y yo un alumno”. 


En aquellos años había un hermetismo total en esto de la pesca, “era muy difícil que un montador profesional te enseñara sus secretos, sus sedas, la combinación de las moscas, cuerpo y pluma, incluso el color de la brinca y la cabeza, ya que no todas las moscas llevan el mismo color de brinca que de cabeza y bien seguro que hoy sigue ese hermetismo, si bien las redes sociales nos han servido para destapar todos estos secretos”, apunta Manuel.


MANUEL BLANCO CRESPO
fue un buen amigo de  Venancio Álvarez Díez, “Ciempiés” gran defensor de nuestros ríos, gran pescador y montador de moscas ahogadas, que le abrió las puertas de su casa facilitándole instrucciones de montajes de otros artesanos, las cuales guarda con mucho cariño.


Manuel es tan poco egoísta que “le gustaría facilitar las instrucciones de montaje de todas sus moscas pero, “posiblemente no descubrirían nada que la inmensa mayoría de los pescadores a leonesa no supieran en la actualidad”, asegura.



Gracias estimado Manolo por formar parte de mis amigos de la pesca.

domingo, 4 de mayo de 2025

Mis amigos de la pesca: LEONARDO DE LA FUENTE PRIETO, cazador, pescador e informador...



LEONARDO DE LA FUENTE PRIETO
, el de Fresno de Sayago (Zamora), hijo predilecto de Simancas (Valladolid) y con piedra en el paseo del río Eo…

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona y Leo

 


Con un rostro curtido en mil batallas, entre Zamora y Valladolid, LEONARDO DE LA FUENTE PRIETO, es un paisano de los pies a la cabeza, donde la honradez, el estilo, simpatía, alegría y otras muchas, muchas cualidades más, le dan un aire de pescador y cazador

singular, además de periodista especializado en caza, pesca y naturaleza. Vamos que, donde pone el ojo, no se le escapa ni una.
Ni truchas, ni codornices, ni ranas, ni perdices, “ni piedra” en el paseo de los famosos de A Pontenova donde una exclusiva, con el río Eo presente. Una distinción que no está al alcance de cualquiera, sino de los elegidos y así lo han decidido en el CIT de A Pontenova (Lugo).


Leo
, no tiene “pelos en la lengua”, aunque sí la mirada extraviada para despistar. Hijo de una tierra austera, llama a las cosas por su nombre, como se suele decir “al pan, pan y al vino, vino”. Lo tiene todo muy claro, como los amigos aunque “algunos” estén olvidados pero eso nos pasa a todos, ¿no?


Sobre asuntos de caza, ni los galgos le dan alcance. En asuntos de la pesca, el agua es tan diferente al terruño de campos, secano o regadío, o a la montaña y el páramo, que todavía no ha conseguido vadearla a su gusto, pera ahí está con su “nueve pies” y la cola de rata, dando caña y carrete en el río y en las ondas.


En línea para arrancar camino hacia “la jubilación”, ojo de júbilo, llegó a este mundo en un pueblecito zamorano: Fresno de Sayago, aunque su vida se desarrolla, desde hace muchos años, en Simancas (pucela). Allí trabaja en el Diario El Mundo y Radio Marca, siendo el encargado de la sección de medio natural, además de director y coordinador del suplemento La Caza y su Mundo en Castilla y León y es que hasta en “las ondas” nunca le puede faltar su perro y menos, la palabra.


El “pelucas” como cariñosamente se le conoce en este ambiente, reconoce haber sido cazador antes que pescador pero apunta: “si ahora me diesen a escoger entre escopeta o caña tendría mis dudas. Posiblemente, todavía elegiría la escopeta, pero…”


LEONARDO DE LA FUENTE PRIETO
, Leo, siempre tiene el último chiste para amenizar cualquier tertulia y sabe mezclar esa gracia con sus disertaciones como pregonero en varios eventos o en el FILANDÓN de la Semana Internacional de la Trucha, aquella de antes, la de 55 años de historia, no la de ahora que ni es “semana, ni es nada” pero tiene “dineros”.


A Leo, le serviría cualquier profesión porque es hábil para todo lo que se le ponga por delante. Hábil en la personalidad muy desarrollada que tiene. Hábil en la amistad y los “negocios”. Hábil en la vida e ingenioso. Leo podría haber sido un gran “modisto”, incluso mejor que Pertegaz porque “no da puntada sin hilo”.

Es un enamorado de la naturaleza, a la que defiende y sabe utilizar para que perdure y le molesta que “algunos la destrocen”.


Leo y Guti
, de los que me siento amigo y buen conocedor de ambos, llegaron a mí por la pesca, entre pregones y pregoneros. Después llegaron muchas jornadas de pesca y pocas, o ninguna, de caza, que yo, también, fui cazador. Esa pasión nos une y continuará ahí. La pena es que se haya distanciado de su más íntimo amigo y compañero de

“pólvora” pero, en algún momento más pronto que tarde, se reconducirá desavenencias y volverán las “aguas a su cauce”, como las dulces golondrinas vuelven en verano y están a punto de marcharse, si aún no lo han hecho.


LEO
, sabes que te aprecio un montón porque “te quiero” con o sin esa piedra en el paseo del Eo que, a  mí, de ponérmela alguno que tú conoces muy bien, me la pondría al cuello. Gracias por mostrarme tu humanidad y amistad durante muchos años y por compartir jornadas de pesca que, espero continúen muchos años como la compañía de “la voz más Dulce” que te acompaña en todo.



Gracias, amigo y, ya sabes que estás entre “Mis amigos de la pesca” por derecho propio digan lo que digan los demás como canta Raphael.

Mis amigos de la pesca…

El pucelano OSCAR ARRATIA CASQUETE “Río de la Vida” se está convirtiendo en “el buque insignia de la pesca” en las ondas de España   Te...