SAMUEL
GARRIDO MARTÍNEZ, Subinspector-Guarda Mayor de pesca en León que lo fue…
43
años al servicio de la pesca y los pescadores en León
A
sus 88 años, revive para los seguidores de Pescarmona, muchas anécdotas,
desastres...
Disfrutó
grandes jornadas de pesca con autoridades civiles, militares y eclesiásticas
pero nunca olvidará la vivida con MIGUEL DELIBES y su hijo JUAN, en Garaño
Texto
y fotos: Eduardo García Carmona.
Llegó
a León en el año 1.956 procedente de la capital de España. Un familiar suyo, un
primo, fue el causante del traslado. Éste, secretario que fue del General
Moscardó, máximo responsable del deporte a nivel nacional, por
entonces, habló
con el Ingeniero Jefe nacional del
servicio de pesca, Guillermo Muñoz Goyanes. A partir de ese momento, fue
cuando un joven de 23 años sin ningún tipo de experiencia en ríos y pesca,
llega a la provincia más truchera del país.
José
Derqui, ingeniero del servicio de pesca en León le asignó a Barrios de Luna,
recién construida la presa. Después de unos meses en el destino, comprobó el duro invierno leonés, donde las
nevadas y las grandes heladas le trasportaron a “un polo norte” totalmente
desconocido para él.

SAMUEL
GARRIDO MARTÍNEZ, nacido en Villapalacios (Albacete) en 1933, no podía aguantar
más aquellas jornadas de frío y soledad, por lo que decide abandonar. El
responsable de pesca en León le recomienda no irse. El servicio de pesca en la
provincia acababa de crearse y podía significar un buen futuro. Es cuando le
ofrece trasladarse a la localidad de La Magdalena, centro neurálgico y
comercial de la comarca, en pleno auge por la minería del carbón. La localidad,
con mucho más ambiente para un joven de sus características, le sienta “como
anillo al dedo”. Tanto que conoció
a la mujer de su vida, FLORENTINA GONZÁLEZ,
con la que esposó años después. Por entonces ya era guarda del coto de
Villarroquel, donde estuvo seis años. Por cierto, su padrino de boda fue Carlos
Mondéjar, ingeniero de pesca. El vehículo que llevó a la novia a la iglesia era
un SEAT 600, propiedad de éste.
El
dinero de la mina corría con alegría en La Magdalena, pero el sueldo de guarda
daba para la pensión y muy poco más. Otra vez Samuel pretende marcharse.
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Pescando en el coto de Garaño |
EL
COTO DE GARAÑO
El
coto de Santa Marina, en el río Órbigo, era por entonces el “buque insignia” de
la pesca en León. No le andaban a la zaga Bachende “El Internacional”, en la
zona de Riaño, en aguas del río Esla, coto hoy en las profundidades del
pantano.
Florentina,
su esposa, era maestra en La Magdalena y para que Samuel pudiese quedarse en la
zona, se decide crear, en aguas del río Luna, el TRAMO ACOTADO DE GARAÑO.
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García Carmona junto a Aureliano Criado |
AURELIANO
CRIADO OLMOS, ingeniero de pesca en aquellas fechas, deja el coto a buen
recaudo, ofreciendo su cuidado y vigilancia a Samuel Garrido. Sólo le dijo una
cosa: “espero que a la vuelta de poco tiempo sea mejor que Santa Marina”. Así
ocurrió. En tres años, sus truchas y sus condiciones, le dieron tanta fama que
llegó a traspasar las fronteras nacionales, superando al de Santa Marina.
Garaño
llegó a tener la trucha autóctona más apreciada de la provincia. La calidad de
sus ejemplares, su talla y peso, así como su abundancia le situó en cabeza de
las preferencias de pescadores españoles y extranjeros, especialmente
franceses, que ya comenzaban a utilizar la mosca seca, un arte totalmente
desconocido en León, caso del general del ejército francés, Mrs. Pauvus.
ANÉCDOTAS
Recuerda
Samuel que por este tramo acotado pasaron las mejores cañas del mundo, así como
altas personalidades, caso del Ministro, López Rodó, el Nuncio de la Santa Sede,
Monseñor Dagaclio, generales españoles e incluso uno de Argelia que al poco
tiempo dio un golpe de estado en su país, marqueses, duques, embajadores de
otros países...
DE
MONSEÑOR DAGACLIO cuenta una anécdota nuestro protagonista:
“Era un 19 de Marzo y
hacía un frío tremendo. Por más señas nevaba. El Nuncio de su Santidad, pese a
la hoguera improvisada, no aguantaba las inclemencias del tiempo, por lo que le
acompañé, junto con sus amigos y séquito, a Vega de Caballeros, donde comieron.

De vuelta al río
compruebo que estaba pescando en Garaño un sacerdote asturiano, de Gijón, y
tenía una captura preciosa. Se trataba de una trucha hermosa, de pintas rojas
intensas, que pesaba algo más de 2 kilos. Le digo que si no le importaría
enseñársela al Nuncio. Este, incrédulo por la presencia de tan alta
personalidad en el río, en ese momento comiendo, accedió pero insistiendo que
solo verla, nada de regalársela, porque “si vuelvo a Gijón diciendo que he
pescado una trucha de más de 2 kilos y no la llevo, no me van a creer”, apuntó.
Así ocurrió. Monseñor nada más ver tan hermosa criatura no aguantó ni
sobremesa. Raudo y lleno de ganas se puso a pescar en la explanada que existe
en Garaño y disfrutó de lo lindo. Desde entonces a esa zona se la conoce como
la explanada del Nuncio”.
Son
tantas las anécdotas de Samuel, que bien se podría escribir un amplio libro.
UNA
JORNADA DE PESCA CON MIGUEL DELIBES
En
Garaño vivió SAMUEL GARRIDO MARTÍNEZ los mejores años de su vida de trabajo en
el río por la pesca y para los pescadores. Fueron años complicados por la
carestía de medios. El río lo era todo para él, así que no importaban las horas
de trabajo. La mayoría de las jornadas eran de 24 horas. No importaba. Como
vehículo una bicicleta. Como herramienta de trabajo, ilusión y ganas. Aquello
parecía su propiedad, de ahí tanto empeño y tanto mimo.
Nuestro
protagonista no quiere dejar pasar la oportunidad de dar a conocer una jornada
de pesca del escritor MIGUEL DELIBES, en el coto de Garaño:
“Le dejé pescando en la
zona baja. No conocía el tramo, por lo que se fio de mis consejos. Mientras
pescaba Miguel, yo decidí acudir a la zona alta del coto, en Mora de Luna. Allí
las truchas se estaban cebando que era una maravilla. Acudí rápidamente a su
encuentro, aconsejándole subir a dicha zona. En media hora sacó el cupo: 12
truchas por entonces. Pesaron más de 6 kilos. La única objeción del Sr.Delibes
fue que había resultado demasiado fácil. Al año siguiente volvió con su hijo
Juan. Entre los dos no consiguieron un cupo. Esto demuestra que no todos los
días son iguales para la pesca, aunque quedaron enamorados del río Luna y la
trucha de Garaño”.
SALVAMENTO,
DENUNCIAS, DESASTRES ECOLÓGICOS…
No
todo ha sido de color de “rosa”, en el debe y haber de SAMUEL GARRIDO, guarda
de pesca, que se jubiló en 1.998 como Subinspector-Guarda Mayor, también hay
muchas denuncias por furtivismo, desastres ecológicos con mortandad de miles de
truchas y SALVAMENTO de pescadores en riesgo de perecer ahogados, como ocurrió
con el director, por entonces del FARO DE VIGO, quien en una jornada de pesca,
metido en la isla que se forma en Garaño, cuando intentó salir no podía porque
se habían abierto las compuertas del pantano y a punto estuvo de ser arrastrado
por el agua, “tuve
que acudir rápidamente a la Central de Mora para que cortasen el agua.
Testigo del rescate fue el director del
Hostal de San Marcos que también estaba pescando en la zona”.
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Pantano de Casares |
Entre
los DESASTRES ECOLÓGICOS vividos por Samuel hay que destacar la gran mortandad
de truchas causada en el río Sil por culpa de unos vertidos de la central
térmica existente en la zona. Cosas parecidas volvieron a ocurrir en otras
ocasiones y en otros ríos. El cambio de compuertas en el pantanín de Selga de
Luna, también produjo la muerte de miles de truchas. La suelta de vertidos de
cuadras de ganado, en el pantano de Casares, hizo que 
los purines terminasen
con las truchas de todo el embalse, muchas superiores a los 2 y 3 kilos. Otro
tanto ocurrió en el Órbigo, por debajo de Veguellina, con los vertidos de la
azucarera. No pasaba nada, pese a las denuncias y las sanciones, comenta
Samuel. Para algunas empresas era mejor pagar todos los años multas, a tener
que montar un sistema de depuración de agua de muchos millones de las antiguas
pesetas. Las sanciones, en la mayoría de los casos ni se pagaban. Así comenzó a
cundir el desánimo o frustración en la guardería que, cada vez se veía más
desprotegida, amenazada y falta de autoridad. Ahí está el desastre ocurrido en
Julio de este año en el río Luna, apunta Samuel.

El
coto de El Castillo, a causa del envenenamiento, por vertido de lejía por unos
desalmados, en la zona de Las Cuadras de Manolo, acabó con más de 15.000
truchas muertas, arrasando el coto que necesitará 4 o 5 años para recuperarse,
si es que lo consigue. Nadie sabe nada, nadie es responsable y encima ni
siquiera pillan a los desalmados causantes del desastre.
DESASTRE
SIN PRECEDENTES fue la aparición de la Saproleginiosis, enfermedad que aún
convive con la trucha en los ríos y que de vez en cuando aparece afectando, con
sus manchas blanquecinas, a miles de ejemplares.
A
GARRIDO MARTÍNEZ le digo que antes los guardas portaban armas y eso imponía,
aunque también había más respeto a la autoridad. Samuel replica asintiendo
apuntando:
“Tampoco
es menos cierto que nunca las usábamos, dice. Yo tenía una máxima: el diálogo.
Furtivo que pillaba pocas veces repetía. Mi método era el diálogo y la
invitación a pescar de forma legal, incluso les daba un permiso para poder hacerlo en los cotos. De
esta manera se convertían en los mejores guardianes del coto, añade”.
Gracias
a SAMUEL GARRIDO MARTÍNEZ por conceder a Pescarmona esta entrevista y que
continúes muchos años conservándote como en la actualidad, con tus 88 años de
intensa vida.