JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ MENÉNDEZ “el morci”, ejemplar singular de pescador…
Texto
y fotos: Eduardo García Carmona
A este singular pescador le conocí en el barrio de El Crucero, en León, donde vivía y tenía el negocio familiar junto a su padre y resto de la familia. Se trataba de una carnicería y fábrica de embutidos, especialmente morcillas que, si otras han tenido fama como las de “matachana” para sí quisieran algunos tener la fórmula de las de estos carniceros especializados hacían y hacen aún, dándole ese toque especial y único que ellos le dan a “la sangre y cebolla”. Me refiero a las morcillas de NATALIO FERNÁNDEZ, padre de Juanjo que desde hace años ha trasladado la fábrica a Vilecha (León).
A JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ MENÉNDEZ “el morci”, cada vez que cruzaba las vías del tren en El Crucero para ir a ver a mi amigo y compañero de pesca, Ismael “Maelín el de San Olaja”, le saludábamos y le comprábamos alguna corra de chorizos para llevar a pescar. Eran otros tiempos y han pasado más de 40 años. Tiempo después, como informador de Diario de León en las páginas de pesca tuve que seguir sus evoluciones como pescador de competición porque lo ha sido y de los buenos.
Al Morci desde que le conocí pude comprobar que era un auténtico “todo terreno” en el río que no se arrugaba ante las dificultades. Quizás su altura y peso le hacían un portento vadeando las aguas de nuestros ríos.
En
un campeonato en el río Esla creí que se ahogaba ante la mirada de seguidores
de la competición y la propia guardería. Con el río Esla bravo se puso a cruzar
por una tabla donde el agua a medida que avanzaba, tiraba y tiraba más. Con
aquel “cuerpo serrano” que tenía era complicado que el agua le hiciese “una
cadrilada” como se dice en el argot de la lucha leonesa. No pudo el caudal
tumbarle y claro que cruzó, incluso con el agua por encima del vadeador pero,
cruzó. ¡Qué bestia…!
En otra ocasión coincidimos pescando con él en el coto de Valdoré con el río Esla también muy alto con corrientes que asustaban. Mientras Maelín y yo nos dedicamos a lo más fácil sin exponer lo más mínimo pescando satisfechos con la pescata realizada, salimos del río y nos acercamos al puente antiguo de la carretera
hacia Riaño que hacía una
De
vuelta a la pradera donde teníamos los coches nos mostró su pescata, media doce
de truchas de las antiguas del Esla, las de Valdoré. La más pequeña sería de
kilo. Qué “lagartos”. Sólo una de Juanjo valía por media docena de las
nuestras.
El Morci ha sido “un depredador” de la pesca hasta que se reconvirtió a la pesca sin muerte gracias a la competición.
Por mediación de Juanjo conseguí hacer un reportaje para el periódico con un pescador leonés de El Bierzo que había estado años en Venezuela trabajando y, a la vuelta, se había asentado en el mismo barrio que El Morci. Resulta que éste, minero de profesión, era un coleccionista de aparatos de radio y cosas antiguas y entre ellas había adquirido en un anticuario de Mieres unos ejemplares de
libros antiguos de pesca y fotografías, muchas fotografías antiguas. Llegué a tener en mis manos las fotografías originales del cartel de la primera y segunda Semana Internacional de la Trucha de León donde aparece un buen ejemplar de trucha con una mosca seca en el morro. Un pelotazo porque entre los protagonistas del cartel estaba el fotógrafo, Paco Diez, que vivía en Ordoño II, en el mismo edificio donde estaba La Voz de León, donde trabajaba quien esto escribe.
Después de los años, Juanjo “desapareció” por tierras cubanas y a la vuelta prácticamente le perdí la pista. La alegría fue poder verle en la última Feria del Gallo de León de La Vecilla de Curueño. Nos fundimos en un abrazo, dialogamos menos de lo apetecido y algún día, más pronto que tarde, volveremos a coincidir por la orilla de alguno de los ríos leoneses.
JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ MENÉNDEZ “el morci”, por derecho propio tenía que estar entre “mis amigos de la pesca”. Gracias fenómeno, te vi muy bien y espero poder disfrutar de tu compañía por algunos de los ríos de León.

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