FRANCISCO PASCUAL PASTOR, “marqués de Hormigalada” un valenciano con añoranza del río Turia
Texto
y fotos: Eduardo García Carmona
No, no me equivoqué.
Pese
a su aire misterioso, mirada tenue, sonrisa agridulce poco gesticulada y
parsimonia cansina, no me equivocaba en mis primeras impresiones. Tenía ante mí
a una persona distinta a lo que aparentaba de mano. Efectivamente, no me
equivoqué.
Tras ese gran volumen de hombre serio sabía que se escondía el otro, elevado al cubo como gran persona, amigo, amante de la naturaleza, buen pescador, bondadoso, enamorado, tímido…
Lo
que nunca podía imaginar es que tuviese “título nobiliario” gracias al río y la
singular pintona.
Creía que aquella persona que conocí hace unos años en Valencia, su Valencia, y a orillas de su río Turia, jamás podría ser “El marqués de Hormigalada”, famoso “cuentalotodo” del mundo de la pesca en la revista Dánica, la mejor revista de pesca que jamás se publicó, al menos para mí. Su director en la revista, Manuel Caneda, me ocultó la identidad ficticia del personaje. La expresión: “¡anda, yo creí que lo sabias!”, pronunciada por el propio marqués, me dejó fuera de lugar. Llegué a preguntarme en mis adentros, si no estaría un poco en las nubes, que se dice.
Ni me lo imaginaba que FRANCISCO PASCUAL, “Paco Pascual” para los amigos, podía ser tan “alto personaje de la corte húmeda de la reina trucha pero, algo me decía que aquel hombre corpulento presentado por Roberto Coll, tenía un aire de algo más. No adivinaba de qué pero algo más.
La
doble personalidad identifica a los genios o locos y Paco Pascual, con la pluma
y no la de hacer moscas, que también, es eso “un genio” con mayúsculas.
Es
increíble que con lo serio que es, con lo que medita las cosas, con lo callado
que parece, con la apariencia tímida, detrás de unas gafas se ocultaba tanta
literatura satírica, burlona y creativa. Paco, posee una inteligencia creativa
y de denuncia que para sí quisieran muchos literatos.
Querido Paco, tus historias en Dánica me llenaron de alegría, de dolor, de risas, de llantos pero, sobre todo de pasión por el río y la trucha. De ahí mi templanza a la hora de hacer esta merecida presentación de uno de “mis amigos de la pesca” que espero gocen como la disfruté haciéndola a orillas del río Turia, en Chulilla, allá en su Valencia natal.
“El marqués de hormigalada” practica la pesca desde que tenía uso de razón, me comentaba “a cola de rata o mosca seca, llevo practicando la pesca hace más de veinte años”.
Recuerda
su primera trucha pescada en el Turia y era una trucha común. “Esas
cosas no se olvidan jamás”.
“El marqués” apuntaba sobre el ayer y el hoy de la pesca en su tierra, “antes, los ríos bajaban completamente limpios, con poblaciones de trucha común hasta 12 kilómetros antes de la desembocadura del Turia al mar y, ahora, lo que hay son tramos intensivos de trucha arco iris y algún tramo, afortunadamente, donde la trucha común parece que se está volviendo a reproducir y es lo que se está intentando activar”.
Lo que hemos perdido en el río se está ganando en conciencia ecológica. Antes los pescadores eran más “pescaderos” y hora son más deportivos o al menos es lo que se está intentando. Que se vaya logrando, poco a poco, es una cuestión de cultura, especialmente de los pescadores ribereños que se creían que las truchas eran para ellos, porque el río era suyo, así como todo lo que existía a su alrededor, aún a conciencia de que un río es parte de un entorno, de una naturaleza que hay que cuidar.
Paco Pascual me decía también que: “los pescadores somos un colectivo que verdaderamente nos debemos implicar en todo este asunto. Qué consigamos el propósito de la concienciación es labor de muchos años. Se están dando pasos, pero aún resta mucho por hacer. Se necesitan iniciativas es lo que hay que hacer para que todo esto alga en los medios de comunicación y los pescadores en especial pero todos en general, se vayan concienciando de que el medio ambiente está en una situación precaria y la trucha se encuentra en el filo de la navaja de la desaparición. Hay que poner por medio medidas correctoras en la naturaleza, pronto y concienciación ciudadana, mucha concienciación, para que esto no se nos vaya de las manos, definitivamente”.
Recuerdo las críticas del “marqués de hormigalada” en las que en plan satírico y humorístico, caracterizaba el esnobismo, los todoterrenos potentes, cañas de última generación y demás que, son un poco lo que marcan los tiempos en los que vivimos.
¿Quién
no tiene en casa consolas, cámaras o un simple teléfono de alta gama? Pues en
la pesca ocurre más de lo mismo. No podemos ponernos una venda en los ojos y
seguir pescando como se pescaba antes. Hay que evolucionar, aunque hay que
tener la conciencia de que todas esas técnicas y cosas pueden o no afectar al
entorno e incluso pueden ser perjudiciales.
Sobre este tema podríamos estar hablando días y días y no llegaríamos a ninguna conclusión.
Habría
que invitar a las diferentes administraciones competentes en materia de aguas,
asociaciones y pescadores en general para llegar a alguna conclusión y parar
algo el deterioro que sufren nuestros ríos. Existen, dicen, muchas prioridades.
Creo que debe cambiar esa mentalidad en los dirigentes o responsables. En la
naturaleza, los ríos tienen que ser una parte importante a nivel pesquero y no
el último eslabón de la cadena del aprovechamiento de los recursos fluviales.
Existen tantos recursos que dependen de los ríos que merecen la pena tener bien
los cursos fluviales. No se entiende una política verdadera de la
administración que no pase por una recuperación integral de todos los sistemas,
para bien de todos, no sólo de pescador. Es un problema muy complicado.
FRANCISCO PASCUAL PASTOR, “marqués de hormigalada” es un amante singular de la pesca y la naturaleza que se considera enamorado del río Turia del que apunta, “que no me lo toquen, aunque quien lo ha visto y lo ve ahora. Ojalá podamos volver a disfrutarlo como antiguamente”.
El río Oceseca, el primer afluente que vierte sus aguas al padre Tajo en la zona más alta, es otro de sus favoritos. “Mi esposa es de aquella zona de los Montes Universales, en Sierra Molina y allí, siempre se ha dicho que el Tajo lleva la fama y el Oceseca, el agua. Es realmente espectacular ver como brota el agua de aquellas sierras. El Tajo es Tajo cuando vierte en él sus aguas el Oceseca, antes se le conoce como el “Tajillo”, pues se puede saltar de lado a lado sin mojarse uno los pies”.
Se nota que éste marqués no es de ninguna corte celestial, ni cuenta historias de nobles, ni reyes. Es un enamorado de la naturaleza, sus ríos y su tierra valenciana además de ser uno de “mis amigos de la pesca”.
Gracias PACO PASCUAL PASTOR “marqués de hormigalada” y que continúes muchos años impartiendo tu saber por esos cursos de agua de la serranía valenciana y de España.






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