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viernes, 1 de mayo de 2026

Mis amigos de la pesca: CÉSAR LAUSIN REDONDO “el curina”...


CÉSAR LAUSIN REDONDO “el curina”
, un leonés de pura cepa y “sin iglesia” pero con “el tatuaje de la pesca en la piel”…

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona y C.L.R.

 

Bayón, César y Virutas
Reconozco que jamás he pensado en tatuarme algo en mi piel pero si algún día lo hiciese, que lo dudo, sería una trucha con sus pintas en rojo, negro y gris saliendo por encima del agua a tomar una de mis moscas. Estoy convencido de que muchos así lo querrían pero, “raspar profundizando la piel y añadiendo la tinta extraída de “la Posidonia acuática” sería mucho para una afición.


CÉSAR LAUSIN REDONDO
es un leonés de pura cepa; un “cura sin iglesia” y  con un  “el tatuaje de la pesca en la piel” con los verdes y azules de la planta acuática del Mediterráneo. Ama tanto a la pesca como a su León del alma. Como Isabel y Fernando “tanto monta, monta tanto·.


Lo de “Curina”
, quienes no le conozcan, pensarán que es porque estuvo en el seminario metropolitano de alguna ciudad pero no. No, rotundamente no. Ni seminarista ni nada parecido. Es amigo de sus amigos y “mediador de todas la causas perdidas o por perder”. Es tan bueno que hasta que no le conoces realmente no te puedes dar cuenta de la signatura “apostólica” que irradia allá donde va.

Su fisionomía facial denota ternura, templanza e incluso añoranza de otros tiempos pero, esa cara singular con gafas metidas por encima de sus pómulos que ocultan sus ojos, no son otra cosa que sinceridad y bondad aunque, cuidado que “también muerde”.


A CÉSAR LAUSÍN
le conocí cuando las fotografías eran en blanco y negro para la prensa. Ahora también pero las menos. Corrían los años 80 y León era todavía “un pueblo” donde todos nos conocíamos.

José Luis Rodriguez
A su lado siempre estaban personas amigas que se reunían “alrededor de la pesca”. Así surgió La Semana Internacional de la Trucha de León pero antes también estuvo en mil y una historias con la federación leonesa de pesca a cuyo frente estaba su amigo, JOSÉ LUIS RODRIGUEZ, más conocido por “el cabezón” y es que lo que él dijese “iba a misa si era menester”. O le dabas la razón o sino ahí tienes “la puerta”. Es un decir porque José Luis, salvo con un presidente de la federación española de pesca, JOAQUÍN DÍEZ Y DIEZ,  leonés por más señas de la zona del río Omaña creo que de Santiago del Molinillo nunca tuvo nada más gordo. José Luis se ha llevado bien con casi todos si no le llevabas la contraria. Si le hacías un contrato publicitario mejor que mejor porque para eso era director de la agencia leonesa, FILESA PUBLIDAD junto a su amigo y compañero, Indalecio y otros empleados como Ramón. Eran como una familia.

Con el leonés del Omaña tuvo serias disputas que acabaron en broncas sonoras y con la destitución del de la nacional (fepyc) por “intentar aprovechar su cargo” y tener un talonario de permisos de cotos para pescar cuando quisiera. Al menos eso contaron los medios de comunicación cuando la guardería le denunció pescando en Rioseco de Tapia.

Qué tiempos aquellos en los que lo contaba en el Diario de León para regocijo de propios y extraños.

El caso es que estoy contando historias y aventuras de mi estimado CÉSAR LAUSIN REDONDO “el curina” y si no freno terminaré contando “las mil y una noches de la pesca en León”.



EL CURINA "sin bonete ni sotana"
nació en la capital leonesa allá por el mes de marzo de 1942 comenzó a pescar cuando tenía 13 años en el río Bernesga, el mismo que conocía toda la chavalería desde La Jabonera hasta su desembocadura o cruce con el río Torío. Allí pescaba y se bañaba toda la juventud de León en los días calurosos. Durante el baño se veían las mulas o burros “botijeros” con sus dueños anunciando el producto, botijos donde se mantenía el agua más fresca del “mundo mundial”.

Del cebo natural o meruca, pasó al rancajo y gusarapa. Después a la cucharilla y más tarde al mosquito ahogado en aquellas cuerdas de los primeros ochenta. Después, pesca a la leonesa.


Con el tiempo y los amigos se modernizó tanto que comenzó a ser experto en el arte del “lance pesado” o “cola de rata” que aún no se a que son debidas estas denominaciones porque no es pesado el lance, ni he visto nunca una cola de rata prendida en el carrete (jajaja).

De “aquí al cielo” que se dice. Así llegó la competición en río para salmónidos, ciprínidos y hasta probó fortuna en el mar. En cada “departamento o modalidad” destacó sobremanera aunque nunca ha sido campeón de nada. Se subía al cajón de los premios de vez en cuando pero nunca al más alto.

Le admiraban por su calidad y cualidad humana pero, especialmente, por ser como era ayudando a todos los que necesitaban algún consejo de pesca o en la vida.

Un artista de la amistad hasta en el lago donde habitualmente te encuentras a

LAUSÍN con INO, el huevero de la calle Villafranca y otros amigos aunque cada vez menos. Los años son los años y “las clavijas” hay que engrasarlas cada vez más y como el cariño de la amistad no es suficiente hay que reservarse en el río,  no tanto en el lago. Cada historia a su tiempo. Ahora con el bocata, la empanada, la cerveza, el vino o lo que sea necesario pero compartido por la pandilla de pesca es suficiente. Lo de la pesca es una disculpa.

Por qué comenzaron a llamarle CURINA es una historia singular.

CÉSAR LAUSIN REDONDO ha sido también cazador. En una de las muchas jornadas cinegéticas en compañía de

RAFAEL LÓPEZ “el gitano” aunque no lo era de raza, y MUNDO EL ANDARRÍOS, caminando en mano por una de las llanuras de las tierras leonesas estos dos amigos discutían asiduamente por uno u otro motivo. Mundo que siempre cogía para dar la mano el “ala derecha” solía distanciarse con el peligro consiguiente. Eso conllevaba además pérdida de caza. Los compañeros, salvo CÉSAR, le llamaban la atención. El único que “ponía paz” en las discusiones era LAUSÍN y por ello decían que parecía un cura con sus sermones poniendo paz.

Descanso después de una jornada de lago

Un día pescando en Tierra de La Reina por encima de Riaño, Mundo “el Andarríos” continuó haciendo honor a su sobrenombre y, aunque quisiera ir dando la mano entre los dos repartiéndose las orillas  siempre desaparecía y se ponía a pescar por delante dejando la orilla y el río pisoteado. Vamos que “si fuese sol, no calentaba a nadie. Solo a él”. El que viniese detrás que se fastidiase.

Un día corrió tanto pescando y adelantándose a los demás que no le encontraban. Preguntando a otros pescadores con los que se encontraron y dando referencias de cómo iba vestido, uno de ellos contestó “si hombre será el cura con el que nos encontramos más arriba”. 

Es que Mundo vestía aquella jornada prendas negras y una gorra, especie de pamela de cazador de safaris con la que parecía un cura desde lejos. Cuando apareció Mundo “El Andarrios” todos le llamaron la atención y hubo media bronca”. CÉSAR se erigió en el salvador de Mundo y, desde entonces por el aspecto de cura que tenía y la bondad defendiéndolo,  César se ganó el apodo de CURINA.

CÉSAR LAUSIN REDONDO “el curina” metido en años como la gran mayoría de pescadores de nuestra generación, cada vez sale menos a los ríos a pescar y busca la amistad de los amigos, el trato y el agradable encanto de la naturaleza. Lo de menos es pescar. Se trata de estar relajado que “la espalda y las clavijas” cada vez dan más problemas, dice.


Estimado amigo que nos veamos muchos años más por esos andurriales junto al río, por esos caminos que nos llevan a la gloria de la pesca, aunque no pesquemos tanto como antes y que disfrutemos muchos años de nuestra afición que no por pescar mucho somos más pescadores. Pescador es quien pesca un pez, que se dice, aunque muchos de competición que tú y yo conocíamos siempre querían ser los mejores “con trampas” si era necesario o no recuerdas Curina cuando en un
pesaje de La Semana Internacional de la Trucha de León a una trucha que pesaba mucho le salía de la boca una tira de plomo. Qué cosas se hacían menos mal que después llegó la pesca sin muerte y el pesaje se hace con fórmulas iguales para todos.

César como me he enterado de que has estado pescando por La Patagonía, espero que pronto antes que tarde, vuelvas a coger “el pajarito” que te lleve a aquellos ríos y parajes que  también conozco y disfruté en tres ocasiones.



Gracias, amigo. No veremos por la orilla de alguno de “nuestros ríos”.

Mis amigos de la pesca: CÉSAR LAUSIN REDONDO “el curina”...

CÉSAR LAUSIN REDONDO “el curina” , un leonés de pura cepa y “sin iglesia” pero con “el tatuaje de la pesca en la piel”…   Texto y fotos:...