Nacido
en Tarn, vivido en Albi (Francia) y enamorado de España...
La
entrevista fue realizada cuando tenía 70 años, en 2008, y en ella nos desvela que
“engañó” a su esposa, Lucia, en el viaje de novios por España
“Los
cuernos” fueron por el enamoramiento de “una dama con pintas” que se jaleaba en
el río
Texto
y fotos: Eduardo García Carmona.
En
ésta nueva sección de Pescarmona51, RECORDANDO EL AYER, nos vamos a recrear en un
artículo entrevista publicada en el año 2008 pero que, además de no perder
actualidad, nos muestra el otro yo de un gran pescador, excelente ceramista,
pintor, poeta y escritor de historias muy interesantes que se esconde bajo un
sombrero que le da personalidad y vida.
Es
complicado escribir de Guy Roques: No, no es nada fácil.
Me
siento demasiado influenciado por su áurea. Muy cerca o tan próximo que, como
lo imanes del mismo polo se repelen, a mí me cuesta y sufro para poder
transmitir lo que siento por este personaje.

Guy
es el caballero de los caballeros. Es el señor de los ríos. Es el mosquero
andante. Es el loco del sombrero que dialoga con él. Es alfarero, modelador con
manos de cirujano. Es montador extraordinario de moscas para la pesca. Es
pescador amante de la naturaleza. Es un poeta del río y lo que le rodea. Es
amante esposo y padre. Es amigo. Es natural, como su lenguaje. Es francés
nacido en Tarn y vivido en Albi. Es español, amante de nuestra tierra y lengua.
Es escritor y poeta. Es un gran dominador de nuestro idioma, no en vano es catedrático
de español, lengua que utiliza a la perfección y en la que ha querido escribir
desde hace más de dos décadas. Es un contador de historias y cuentos, un
encantador. Es embajador de Francia en la España de los mil ríos. Es un
enamorado de los caminos de España por los que cruzó, recién casado, con esposa
y un “dos caballos”. Es una fuente de inspiración constante para los muchos
mosqueros que le adoran. Es una suma de conocimientos y pensamientos acumulados
a pie de río. Es sabedor de que lo grados del mosto más mosto, te llevan en
volandas por parajes soñados y aún por descubrir. Es patagónico confeso, de su
Futaleufú argentino. Es pintor que plasma los tiempos en lienzo. Es humilde,
hidalgo e ingenioso, cual Quijote que busca escudero. Es filósofo con química
terrestre de aguas dulces y saladas. Es ciencia de la pesca.
Él
es, simplemente, GUY ROQUES, nacido un día, de un mes, del año 1937, con el que
inesperadamente y, a base de pregones y prólogos, he llegado a contactar hasta
sentirme querido por su afecto.
Guy
no nació con una caña de pescar en la mano, aunque poco le faltó. Una vez que
la cogió, a muy temprana edad, ya no la soltó.
La
caña para mí, dice, es como un apéndice útil.
-¿Y
la lengua española?
El
español también lo aprendí desde muy joven. Me interesó tanto que le dije a mi
padre, con 14 años, que quería ser profesor de español y aquí estoy después de
estudiar y estudiar. Creo que mi nivel
de castellano es bueno,¿no?
-¿Qué
fue antes: la afición al castellano o la pesca?
Primero
la pesca. Comencé en el pueblo, Tarn, pescando bermejuelas. Así me entró el
gusanillo, aunque cuado comencé la carrera de profesor. Me encontré en un
ciudad donde, en sus alrededores, había muchos y buenos ríos trucheros. Fue
cuando me inicié, verdaderamente, en la pesca.
-¿Recuerdas
tu primera trucha?
Sí
y la pesqué a cebo.
-¿Pescador
de seca?
-Ahora
sí, pero comencé cebo, a cucharilla,
aunque esto no me gustaba, y a mosquito ahogado, arte que he practicado durante
30 años y que es mi segunda opción, después de la mosca seca.
Pesco
a ninfa y a estreamer, modalidad, esta última, que en muchos ríos de Europa y
América da muy buenos resultados. Para mí, el estreamer es el sustituto de la
cucharilla.
-¿Escritor
de pesca o poeta y cuentista?
La
gente me ha puesto el “sanbenito” de escritor de pesca y es muy difícil
decirles eso que es un “sanbenito”. Claro que soy un escritor de pesca, pero
prefiero quitarle el apellido y dejarlo sólo en escritor. He escrito muchos
poemas, cuentos en francés y otras cosas, pero digamos que mi promoción
personal se ha realizado a través de la pesca. Entonces, tengo que reconocer al
mundo de la pesca que me haya sacado del anonimato como escritor, pero no
escribo sólo de pesca, si no de literatura. Trabajo mucho mis textos para que
se lean con facilidad y eso es literatura.
-¿También
escritor de pregones y prólogos?
Jajaja…
El
primero que hice y en el que tú hiciste de presentador fue en León, en La
Semana Internacional de la Trucha y es verdad que tuvo mucho éxito. Lo realicé
con toda mi capacidad de escritor y con todo mi corazón, contando mis vivencias
en España, cuando yo pescaba por muchos ríos de León y nadie me conocía. En el
pregón intenté comunicar ese cariño hacia Riaño, el Luna, el Omaña…y a partir
de esto, transmití la emoción al público
presente. Nunca podré olvidar cuando finalicé el pregón en el Hostal San Marcos
y todo el público presente, puesto en pie, no dejaba de aplaudir. Ahora ya
conozco por qué en España el público se pone de pie en una sala.
Pero
Guy, ¿a quién se le ocurre engañar a la mujer en el mismo viaje de novios?
Jajaja…
No,
no…
¿Cómo
qué no?
Bueno,
vinimos a España de viaje de novios, aunque yo me dediqué a pescar. (Más
risas).
En
mi libro DELIRIOS DE UN PESCADOR A MOSCA II. NUDOS DE VIENTO. Hay un texto, Plegaria
a San Pedro, que explica la existencia de varios tipos de pescador y hay uno,
entre todos, al que llamo “El pescador perpetuo”. Es un hombre que está
dispuesto a abandonar algunas cosas por la pesca y si tu mujer te quiere sabe
que para seguir juntos hay que hacer algún tipo de concesión. Yo, tengo la
pesca en las venas.
-¿Te
consideras un poco Quijote y por eso lo de “El mosquero andante”?
Lo
de mosquero andante viene connotado por el caballero andante, pero más porque
he andado bastante. Todos los saben.
Don
Quijote era un loco que decía muchas verdades, un loco muy especial. El
ingenioso hidalgo.
Yo
no presumo de parecerme. Lo único que tenemos en común es la locura, por eso
quise titular mi último libro, “Delirios de un pescador a mosca”, para que haya
un poco de locura, esa locura necesaria para vivir. Creo en la fantasía, en la
imaginación y esto es la sal de la relación con los demás.
-¿No
te falta un Sancho Panza, porque yo creo que tú sombrero bien puede ser él?
¿Sancho
Panza? Pues bien pudiera ser mi sombrero. Inventé el diálogo con él, aunque el
loco soy yo y es verdad, el sombrero es Sancho Panza. Me acabas de explicar mi
libro. Los poetas inventamos sin saber explicar y en un momento llega uno, como
tú, y me dices que mi sombrero es Sancho Panza y es verdad..jajaja.
Es
una idea interesante a desarrollar. Me va a sugerir otras cosas. Ahora podré
hacer las cosas al revés. El sombrero es quien me critica a mí. Esa crítica
sale de un discurso contradictorio contra la pesca, porque la pesca es,
también, bastante contradictoria según las personas. Hay muchas teorías.
Mi
libro, en la forma y en el fondo, es novedoso y hacer algo así, en la pesca, es
muy complicado.
Me
considero un poco cátaro. Los Cátaros eran rebeldes y herejes a nivel
religioso. En realidad la rebeldía era un poco distinta, pero era el motivo
para poder perseguir.
Yo,
habiendo nacido en el país de Los Cátaros, me considero un poco rebelde. Me
gusta convivir con la gente pero la rebelión la hago contra las ideas
recibidas, contra ciertos tópicos, cambiando las cosas.
-¿Somos
locos todos los pescadores?
Yo
creo que el gran enemigo de la vida personal es la rutina. Hay gente vieja muy
joven. Creo que, precisamente una afición, que puede ser una pasión, es un
motor de vida, aunque con la pasión hay que tener cuidado. Una afición fuerte
es motor de vida. Una afición fuerte es motor de invención, motor de juventud,
motor de interés por la vida y los pescadores tenemos este motor que nos ayuda.
Tengo
70 años y no me siento viejo. Sé que tengo los pelos blancos. Sé que he perdido
agilidad para moverme pero el río, pero no me siento viejo dentro de mí.
-¿Las
mejores moscas para pescar son las propias?
Yo,
ante todo soy pescador, pero provengo de una familia de artesanos y el montaje
de moscas es pura artesanía. A mí me
encanta hacerlas y probarlas en el río.
Sí,
tengo fe en mis moscas pero, a veces, pesco con una mosca de un amigo, a la que también le tengo mucha fe. El caso
es que la mosca pesca, sea tuya o de cualquier amigo.
-¿Una
mosca a recomendar para pescar en España?
¿Sólo
una?...
Un
tricóptero montado en un anzuelo Tiemco nº 20 o 18, sin muerte. Un tricóptero
de becada, con cuerpo verdoso oscuro. Dos alitas de becada que no pasen mucho
la curvatura del anzuelo, para que vaya la mosca equilibrada, y una corona
roja.
-¿Una
mosca para La Patagonia?
Un
estreamer.
-Pero,
¿cuál, “la pancóra”?
No,
uno mío: “el maléfico”. Está en mis libros y, además, funciona.
Está
montado en un anzuelo del nº 8. Le pongo un plomo tierno en la cabeza, del
número uno. Antes le pongo un poco de hilo y Ciano, para que el plomo quede
bien pegado en la cabeza. Pluma de marabú negro en la cola. Un Chenill
brillante, también negro. Es rapidísimo de montar y muy efectivo.
Esto
en aguas claras. Si estuviese tomada, en color blanco o amarillo.
-¿Un
río en La Patagonia?
El
mío es el Futaleufú. Es el río grande de la provincia de Chubut, a 30
kilómetros de Esquel. Es un encanto de
río, por donde yo me muevo con mi bote. Tengo visiones cuando estoy en Futaleufú.
Allí entiendo el porqué de muchas cosas. Este año entendí lo que era la esencia
de la pesca y luego lo escribí.
La
comunión entre el río, los peces, el pescador y el entorno, aunque mejor por
este orden: el entorno, los peces, el pescador y el río. Pues bien, si llegas a
conjugar esa comunión de los cuatro elementos, encontrarás la esencia de la
pesca, como la encontré yo.
-¿Un
río en España?
Es
difícil. He cambiado mucho.
Siempre
me han gustado todos los ríos de León: Porma, Esla, Órbigo… y me gustan todavía
pero, en Asturias, por ejemplo, el Cares era el número uno, ahora no, ahora
para mí es el Sella y, ¿por qué? Pues sencillamente, porque han puesto una
depuradora en Arriondas y se está recuperando de forma excepcional. Hay mucho
reo, mucha trucha, salmones…
-¿Un
idioma para escribir?
(Uno
no, dos... pausa).
El
español y el francés, contesta seguro pero pensando.