RÍO DUERNA Una delicia para el pescador...
El Duerna en EL COTO de Priaranza está “muy vivo” y
aunque con trucha pequeña, es fuerte y vigorosa…y ¡qué libreas!
Y no se pierdan visitar
Quintanilla de Somoza, merece la pena.
Texto y
fotos: Eduardo García Carmona
Asegurar que el río Duerna es una maravilla
natural no tiene ciencia. Sólo con acudir a pescar a sus aguas y encontrarse
rodeado de las arboledas que cierran su curso como si quisieran protegerle de
los ladrones o cuando en un claro se levanta la vista y no encontramos con un
cielo idóneo y pleno de colorido, además de un terreno pleno de ocres y monte
bajo, es cuando podemos afirmar que nos encontramos en una naturaleza sin
igual, o al menos muy distinta a lo que se puede uno encontrar en otros parajes
de la geografía leonesa.
La
Valduerna, valle por donde circula este río mítico, donde los
romanos se asentaron para extraer oro de sus aguas o donde lavaban cantidades
inimaginables de su terruño para extraerlo de las muchas minas existentes en la
zona, tiene un encanto especial.
Nos encontramos a la falda del monte Teleno, el pico más
alto de los montes de León que sobrepasa los 2.000 metros conservando en
primavera su cresta nevada.
El
río Duerna nace de la unión de otros dos ríos de montaña en la falda del
Teleno. Casi habría que decir que nace de dos arroyos maravillosos, hoy
vedados, el Cabrito y el Ballina, que se unen, aguas abajo de la localidad de
Molinaferrera, para llamarse Duerna, dando apellido a muchas localidades a lo
largo de su curso.
Este río es un reducto natural de incalculable
valor, por lo que las autoridades deberían declararlo "monumento
natural" y protegerlo aún más. Se trata de una zona donde la trucha se
encuentra en un auténtico paraíso que hay que conservar, cueste lo que cueste.
Gracias a sus aguas
cristalinas se puede contemplar la vida de las muchas truchas autóctonas que
tiene. Es una trucha pequeña, de escasas dimensiones, pero brava, muy brava y
abundante.
Las piedras o cantos rodados,
así como las peñonas de láminas de pizarra son cobijo para la “reina del río”.
El Duerna es el río con
mejor calidad de agua de toda la provincia. Aguas limpias, trasparentes y con
poca contaminación debido a la escasa densidad de población existente en la
zona.
Mientras los tramos libres
son la delicia de los aficionados, especialistas con el “hierro”, los dos
tramos acotados: Duerna y Priaranza, lo son para los “mosqueros”.
La abundante vegetación que
existe en las orillas forman las mejores “rejas” para impedir el paso. Cada
temporada, pese a que muchos pescadores y guardería se preocupan de dejar libre
los senderos, se vuelven a cerrar. Los “enrejados naturales” se convierten en
auténticas selvas que impiden el caminar. Esto es bueno, muy bueno para las
“pintonas”, aunque la dificultad para el lanzado se vea incrementada.
CAMINO HACIA PRIARANZA Y BOISÁN
El entorno natural que rodea al Duerna, es pura poesía hecha
paisaje. ¡Qué belleza!... hasta las piedras tienen un "algo" distinto
que las diferencian de otras zonas.
Al pasar Astorga, uno no se puede imaginar lo que se va a
encontrar poco más allá, cuando enfilamos el vehículo con dirección al
majestuoso Teleno que preside toda la zona.
La primera localidad que uno se encuentra es Val de San Lorenzo.
¡Qué podemos decir! A las casas solariegas se le cuelgan los letreros de la
industria textil artesana donde los telares con miles de años aún funcionan
guardados como auténticas reliquias.
La
Iglesia, la plaza... las gentes sentadas tomando el sol tejiendo
o dialogando. Después, otras localidades menores con el apellido Somoza, pero
no menos interesantes al viajero, con viviendas milenarias y mucha historia.
Entre Val de San Lorenzo y Laguna de Somoza, se encuentran los terrenos del
ejército a ambos lados de la carretera, con monte bajo con jaras, robledales y
encinas.
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Después, Luyego. Esta localidad, cabeza del municipio del
mismo nombre, está rodeada de verdes praderas, tiene hermosas huertas
sembradas, y al fondo se encuentra El Teleno aún con nieve. ¡Qué hermosura y
grandiosidad! Dirección al monte llegamos hasta Quintanilla de Somoza, con
tanta belleza arquitectónica en casas milenarias labradas con roca de la zona,
que abruma tanta belleza. El cuidado de las gentes es tal, que ni un papel se
ve por las calles que recuerdan el medievo. La torre de la iglesia se clava con
su belleza en el cielo claro y azul. Parece totalmente que uno se encuentra en
una ciudad encantada. ¡No se pierdan Visitar Quintanilla de Somoza! merece la
pena.
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El sabor a pueblo "añejo", se palpa al entrar por
el puente de Boisán. No nos confundimos. Se trata de un pueblo de los de antes.
El Molino, al lado del arroyo de Fontunica, donde se reflejan el cielo, los
árboles y hasta las rocas apizarradas de la ladera. El agua parece un espejo. A
la entrada de la población, tapiales de piedra dejan entrever las hermosas
huertas y los surcos ya sembrados. Alrededor, los árboles frutales ya en flor.
La sinfonía de colores se entremezcla con la sinfonía armónica de las aguas y
el cantar de los pajarillos.
Se trata de un lugar mágico en las faldas del Teleno
henchido de belleza por todas partes y con una reina común maravillosa.
Si en lugar de dirigirnos hacia Boisán, por Luyego, lo
hacemos por Laguna de Somoza, pasaremos por parajes donde el tiempo se ha
detenido. Un torreón medieval, a la salida de esta localidad, nos indica la
importancia de la zona en la
Edad Media. Allí está majestuoso presentándonos, entre la
amplitud de sus dos puertas, el enorme Teleno.
Después de cruzar un riachuelo,
casi seco, y cruzar un bosque de robledales y encinas, subimos por una
carretera empinada que nos conducirá hacia Villar de Golfer, localidad donde
sus casas de piedra están tan pegadas a la carretera que, atravesarla es cruzar
otro tiempo.
A la salida, otra subida a
la izquierda mientras, a la derecha podemos contemplar un valle encantado con
unas cuantas decenas de castaños poderosos que muestran sus hojas verdes.
Parece, por momentos, que estamos en El Bierzo. Es sólo un espejismo.
Continuamos viaje hacia
Priaranza de la Valduerna
y el paisaje vuelve a ser el agreste, con campos de trigo, cebada y avena que
muestran su verdor en los primeros tallos. Poco más allá una depresión de
terreno nos muestra el cauce del río.
La llegada al puente nos
muestra el cartel del coto. Estamos en Priaranza.
EL COTO DE PRIARANZA
El río Duerna es una auténtica maravilla en todo su
recorrido, pero cuando llega a Priaranza de la Valduerna ofrece todavía
más al pescador o al visitante.
El Duerna comienza por estas tierras a cobrar “mayoría de
edad”. Ya no es un río “menudo” como cuando al unirse El Cabrito y El Vallina
le dan vida.
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En Priaranza, el Duerna se
ensancha y parece más río. El caudal que transporta es más abundante al recibir
aportaciones de agua de múltiples arroyos y arroyuelos, por una u otra margen.
El Duerna se engalana mostrando sus delicias a los avispados pescadores que,
pese a las dificultades orográficas y de vegetación, demuestran sus habilidades
con la caña corta, con un máximo de tres mosquitos, o la mosca seca. Los
“varales” utilizados en ríos anchos, aquí no tienen cabida. La maleza, pese a
ser zona ya de ribera, se agrupa en las orillas. Los árboles frondosos copan
las laderas y senderos junto al río, alzándose hacia el cielo y dejando caer
sus ramas hacia las transparentes aguas. Esto dificulta sobremanera el lance
con la caña, aunque adorna todo el curso ofreciendo diversas tonalidades a sus
aguas, dependiendo de la estación del año. Unas veces son ocres, otras
marrones, verdes, azules, amarillas o rojizas.
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El lecho del Duerna presenta un encanto especial a causa de
la gran pureza de sus aguas. Parece mentira e increíble, como a pesar de los
años, la evolución, el progreso, etc. este Duerna todavía presenta síntomas de
vida, “mucha vida”. Las piedras del lecho, de canto rodado, están limpias. La
vegetación acuícola, a tramos, se muestra sana y vigorosa. Las larvas e
insectos viven a sus anchas y la trucha se convierte, verdaderamente, en
“reina” de un paraíso que no debemos dejar perderse.El Duerna, también en Priaranza, está “vivo” y aunque la
trucha continúa siendo pequeña, aquí es un poco mayor, además de fuerte y
vigorosa.
LÍMITES Y CÓMO LLEGAR
El tramo acotado de Priaranza tiene su límite superior en la
desembocadura del río Llamas con el Duerna, aguas arriba del puente existente
en la carretera de Priaranza a Luyego. El límite inferior se encuentra en el
puerto para la toma de agua de la antigua central hidroeléctrica de Velilla de la Valduerna.
La longitud de este tramo es aproximadamente de 6 kilómetros, y la
anchura media del cauce es unos 15 metros, dependiendo de las zonas.
Para llegar hasta el Coto de Priaranza, la mejor vía de
acceso desde la capital leonesa es la carretera León-Astorga, para después ir
hacia Val de San Lorenzo hasta Quintanilla de Somoza, y desde aquí a Priaranza
de la Valduerna. Total, unos 70 Kilómetros. Existe una segunda vía de acceso
hasta Priaranza por La Bañeza,
Palacios de la Valduerna,
Destriana y Priaranza de la
Valduerna.
Las poblaciones más próximas a este tramo acotado son en la
parte inferior, Velilla de la
Valduerna y Castrillo de la Valduerna. Por la
parte superior, Priaranza de la Valduerna. En la zona media, Tabuyo del Monte.
MI ZONA FAVORITA DE PESCA
El coto de Priaranza posee, por ambas orillas, excelentes
senderos y caminos para transitar. Tiene buenas entradas.
En cuanto a las mejores zonas de pesca, apuntar que todo el
tramo acotado tiene “algo” especial. Lo mismo da el principio que el final. Cada metro del río Duerna, en Priaranza, es una maravilla para pescar, pero
siempre existen lugares “diferentes” dependiendo del “cristal con que se mire”.
Particularmente, me inclino por un tramo que está 200 metros aguas abajo
del puente que va a Priaranza de la Valduerna, pasando el área de recreo y
esparcimiento y hasta otros 400 o 500 metros más allá. Las tablas son hermosas y
existe un pozo, con una entrada y salida, donde merece la pena probar fortuna.
Las mejores truchas, o al menos las de mayor tamaño, se pueden conseguir
allí.
En esta parte inferior el tramo acotado nos encontraremos,
sucesivamente, zonas muy buenas para practicar el lance a mosca ahogada o a
mosca seca, con tablas, pozos, raseras excelentes hasta llegar al final, antes
de llegar al puente de la antigua central de Velilla.
OTRAS
ZONAS PARA PESCAR EN PRIARANZA
De la
preferencia personal pasamos a la informativa.
Como bien apuntábamos anteriormente, el coto de Priaranza es,
en sus 6 kilómetros
de longitud, una auténtica maravilla para el pescador. No tiene desperdicio.
El lugar de encuentro de casi el cien por cien de los
aficionados esté en el puente de Priaranza de la Valduerna, junto al área
de recreo.
En este lugar existen mesas y bancos y un ambigú o bar de verano,
que pocas veces he visto abierto. Ha buen lugar para aparcar junto a la
carretera, o en explanada del área de recreo.
Una vez listos, si la cuadrilla está compuesta de cuatro
miembros, dos se dirigen aguas abajo y los otros al lado contrario. Si puedo
elijo para parte inferior del coto por lo explicado como mi mejor zona de
pesca.La
parte superior, desde el puente hasta el inicio del coto a la altura de la
desembocadura del río Llamas, presenta multitud de tiradas de toda clase. Os
encontraremos hermosas tablas con aguas lentas, caídas con aguas rápidas, pozos
con hermosas entradas y salidas, raseras ideales, enrejados de maleza que tapan
el curso, zonas con árboles caídos y raizones enormes, donde la trucha está
asegurada.
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Por
partes. Aguas arriba del puente, siguiendo el sendero existente por la parte
izquierda, la derecha no es aconsejable por la cantidad de maleza existente y
las dificultades orográficas con escalones y paredes que caen verticalmente
sobre el Duerna, nos encontraremos las primeras tiradas interesantes con aguas
vivas y ramas que rozan el agua. Después de unos 20 metros nos
encontraremos un pequeño puerto. La caída es muy buena y cómoda de pescar. La
orilla frontal es una delicia. Si caminamos nos metros por encima del puerto nos
encontramos aguas más profundas y remansadas, ideales para la mosca seca o el
mosquito ahogado. Los árboles cierran el curso fluvial, pero es bastante cómodo
de pescar.
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Abandonamos
esta zona y nos dirigimos más arriba. El río dibuja una curva de 90º. A la
entrada y salida las tiradas son de lo mejor. El agua está más movida y en el
frontal rebaña las raíces de los frondosos árboles, donde las pintonas se
sitúan para comer. La entrada de la caída no hay que desperdiciarla, así como
la parte superior. Poco más arriba una maraña de arbustos y maleza cierran el
río formando una buena poza. Si conseguimos poner la mosca o los mosquitos en
la zona señalada es sinónimo de buena captura, aunque sacarla al exterior será
complicado.
El
río se vuelve a abrir y nos encontramos tablas con tiradas para todos los
gustos.Una
amplia pradera, con zonas de chopos, nos muestran el lugar donde se reúnen los
romeros para festejar a la virgen que custodia una ermita. Aquí está la zona
más cómoda de pescar, pero también, la zona menos recomendada.
Unos
cien metros más arriba el río se vuelve a cerrar tapado por los arbustos y
vegetación de orilla. Es la mejor zona de la parte superior para pescar. El río
está más encajonado, pero también más profundo. La dificultad del lance se
complica, especialmente para los moqueros, pero con arte se puede colocar la
mosca y veremos la efectividad.
A mosquito ahogado o pesca a la leonesa, con cuerda de tres moscas,
no pararemos de tocar piezas. Es una piscifactoría natural increíble y donde
mejores piezas he conseguido. Hay que tener mucho cuidado con no pisar
demasiado la zona y no meter demasiado ruido al arrastrar las pintonas, si no a
los tres lances deberemos abandonar el lugar y es una pena.Y
así, hasta llegar a la zona superior del coto donde antes llega al río Llamas
nos encontraremos otra pequeña presa que retiene el agua formando una buena
tabla en la parte superior. Las diferentes tablas que se forman aguas abajo de
la presa son cómodas para el lance y muy buenas con abundante trucha.
MOSCAS
Y MOSQUITOS RECOMENDADOSAl
tratase de un tramo sin muerte, todos los anzuelos deberán cumplir con la ley.
La guardería está muy pendiente de las infracciones y es fácil encontrarla
varias veces a lo largo de la jornada.
Si
se va a pescar a mosca seca, desde abril a junio podemos utilizar todo tipo de
tricópteros, en diferentes tamaños. El color miel y el amarillo verdoso, con
tejadillo flor de escoba y cercos grises medios o cascudos, suelen dar buenos
resultados y nunca fallan. En ninfa, la oreja de libre es infalible.
En
mayo una efémera color oro viejo o una lila, hacen subir a las pintonas a lo
largo de todo el día.En
junio y julio, una ignita, diferentes hormigas y una efémera carne o la salmón
serán imprescindibles.
En
mosquito ahogado o pesca a la leonesa con boya, deberemos utiliza cuerdas de
tres o cuatro mosquitos, sin rastro. Son efectivos, en el mes de abril, los
mosquitos de cuerpo marrón tabaco en pardo, sangre de toro, un verde aceituna
en indio oscuro y el morado cardenal o un azulete, en indio negrisco y un
pardón.
En
mayo, los mosquitos recomendados van desde el verde aceituna, al oro viejo en
pardo o en indio, un malva, un rojo sangre de toro y dependiendo si cae, la
sarnosa macho y hembra. Si la temperatura del agua es buena no hay que olvidar
el mosquito color chicle, un rosa palo y un lila claro.
En
junio y julio, la saltona común de bailarín es imprescindible. Después se
pueden añadir un amarillo, un carnina y un salmón, más bien oscuros al
principio, para en julio poner los más claros. La pluma en indio plateado o
avellanado.