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viernes, 27 de febrero de 2026

Mis amigos de la pesca: MANUEL GÓMEZ FERNÁNDEZ, criador de gallos de LA VECILLA (León)...



Llega La Feria de La Vecilla
que también trae la presentación de AMIGOS DE ANZUELOS, AGUA Y RAMAJE día 7 de marzo y el recuerdo a...


MANUEL GÓMEZ FERNÁNDEZ, criador de gallos
de LA VECILLA (León)

Recuerdos de una retransmisión radiofónica en directo desde el corral

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 


La Vecilla, La Cándana, Sopeña, Campohermoso, Aviados
... son pueblos de León donde el aire, agua y subsuelo comentan que tienen uranio. Esto hace posible que una raza de gallos con un plumaje único se dedique a  la confección de moscas para la pesca.

Uno de los criadores insigne hasta finales del siglo pasado fue  MANUEL GÓMEZ FERNANDEZ hombre sencillo y llano de La Vecilla de Curueño pueblo donde vivió y se dedicó, entre otras cosas, a la cría de un ave singular que lo significa todo para la pesca en la zona, EL GALLO DE PLUMA DE LEÓN.

Carmona con Don Manuel
Recuerdo a Manuel Gómez en su casa de doble planta en una callejuela pasada la iglesia, junto a la carretera de La Vecilla, a un lado de la bifurcación hacia el otro valle, el del Porma.

Fue el hijo de un compañero de Radio Nacional de España en León, Carlos Sanz, quien nos preparó el terreno para realizar un reportaje sobre la cría de los gallos de León. Carlos Sanz hijo, era el director de Caja León en La Vecilla y conocía de primera mano “el paño”.

Le vendí el reportaje a nuestra emisora regional y prestos, con Carlos Sanz padre como técnico de sonido, acudimos hasta la localidad donde realizaríamos una conexión vía telefónica desde el propio corral.

Todo fueron facilidades. Había que subir al primer piso de la casona por unas escaleras exteriores. MANUEL GÓMEZ nos mostró su hogar adentrándonos en la cocina dónde encima de una mesa circular con hule de los de antes, mostraba las cajas con los plumajes de los gallos dedicados a la venta.

Mientras el técnico tiraba cable para la conexión desde la propia casa de Manuel hasta el corral, a mí tocaba dialogar con el criador. El personaje me mostraba todo lo que tenía comentando los pormenores de “su obra” con muchos años de trabajo.

Todo aquello, tan rústico y en plena naturaleza, me parecía un sueño porque se trataba de “hacer cantar a los gallos” en una retransmisión radiofónica en directo para que toda Castilla y León escuchase “sus conciertos de cacareo” y las singularidades de una raza de gallos sin igual. Una pasada.

Mientras me contaba pormenores de la cría y las razas de lo que estaba viendo, el sonido llegaba a

ser impresionante. Nunca creí que tanto cacareo me “podía volver medio loco” pero, así fue al final del reportaje en directo. Los GALLOS DE PLUMA DE LEÓN se oyeron por toda la Comunidad Autónoma y la retransmisión fue un éxito y tanto el técnico como yo fuimos felicitados por la dirección regional.

Aún recuerdo las manos rudas con callos y durezas de “Don Manuel”. En lugar de criador de gallos parecía agricultor y es que de todo realizaba aquel buen hombre en su corral porque también tenía huerta. Su rostro denotaba los rigores del clima. Tez y manos curtidas y semblante amable y simpático con cara de bonachón.

Era un negocio “casero y familiar” donde casi doscientas gallinas y gallos de León corrían y comían en plena naturaleza por la pradería con el cobijo de unas casetas con techo de Uralita donde se guardaban ante las inclemencias y las noches.

Los gallos más fuertes eran “los jefes” del corral. Las gallinas estaban a su servicio para todo. El más fuerte era el líder y pobre de aquel que se atreviese a quitarle alguna gallina de su “selección”.

Me recordaba Manuel que muchas veces tenía que “poner paz en el gallinero” por las peleas con desgracias para algunos buenos ejemplares que, en lugar de esperar su momento, se atrevían a desafiar al jefe del gallinero antes de tiempo.


Me mostraba las diferentes razas: pardos e indios. Eran muchos más los primeros y tenía buenos ejemplares como se muestran en algunas de las fotos del reportaje.

Todo era rudimentario. Me decía que esperase a que cogiese un ejemplar para mostrármelo y contar en directo la pela del gallo. Mientras, le fui preguntando por los detalles de la pela y el sacrificio de la cría del gallo desde polluelo.

Una pasada verle corriendo y arrinconando a un ejemplar para pelarlo. Don Manuel estaba metido en años, no era un chaval precisamente pero la agilidad la tenía junto a la experiencia demostrando que estaba en forma.

Metía al gallo entre las piernas después de atarle las patas y manos a la obra.

Una pasada que nunca olvidaré. Sólo faltaban Juan de Bergara y Lorenzo García aunque su manuscrito, el de Astorga y las 33 primeras moscas salieron a relucir en la retransmisión.

La belleza era paradisíaca. El lugar se encuentra enclavado entre montañas. El río Curueño atraviesa buena parte de sus tierras y linda con el corral. Aquí habita un ave cuyas plumas se dedican a la confección de mosquitos para la pesca. Las variedades de su plumaje hacen posible, gracias a la tonalidad, brillo y moteado, las distintas clases de pluma que se utilizan para la confección de moscas y mosquitos para la pesca de la trucha, nos contaba.

Comentaba que, en La Cándana y Sopeña se criaban los mejores gallos de pluma india, con sus diferentes características: indio plateado, acerado, avellanado, rubión, palometa, negrisco, etc.

Los gallos, aunque en cautividad, viven en pleno contacto con la naturaleza recibiendo por parte de su cuidador todo tipo de atenciones para que su plumaje sea de auténtica calidad. Así lo exige el mercado nacional e internacional.

¿Por qué estos gallos sólo se dan en esta zona? Nadie da una explicación correcta, al menos científicamente pero, lo cierto es que se ha intentado criar en otros lares provinciales y nacionales e internacionales, siempre con resultado negativo después de varias pelas porque los gallos terminan degenerando y pierden todas sus cualidades.

Las gentes del lugar comentan que quizás sean los suelos de la zona -se dice que hay uranio-. Otros dicen que si el entorno natural con frío y sol abundante, dependiendo de la estación del año. Otros, que si por el agua... ¡Quién lo sabe!

Lo cierto es que los  experimentos realizados en otras zonas,  son eso, experimentos, apuntaba Manuel. Algo tienen estos pueblos de la montaña leonesa junto al río Curueño que hacen posible que estas aves se críen de forma única dando fama a León por la gran calidad de sus plumajes.

Son algunos los criadores que todavía existen en La Cándana, Campohermoso,  Sopeña, La Vecilla e incluso en Boñar. Todos coinciden que la cría de estos gallos no es negocio. Gracias a estos criadores, León tiene una riqueza sin igual, aún. Falta unión entre los pocos criadores que aún hay en la zona. No reciben subvenciones oficiales por la crianza de pollos para la pesca. De recibirlas se convertirían en industria importante en la zona que daría trabajo a muchas personas.

Mantener un pollo hasta que se hace gallo es caro. Ya desde pequeño necesita muchos cuidados y buen pienso además de picoteo en el corral y pradera. Cada uno come unos 15 gramos diarios. Cuando llega a mayor sobre los 200 gramos. También hay que vacunarlos, me comentaba Manuel.

Lo que da un gallo son tres pelas al año, aunque alguno llega a cuatro pero no toda la pluma que se extrae es de primera calidad.

Las pelas de invierno son las peores. Con las heladas y el frío, el gallo echa mucho plumón y da poca producción,  incluso la escasa pluma que se consigue vale poco dinero en el mercado.

Los gallos indios son mucho más delicados que los pardos. En el momento que se les saca de La Cándana o Sopeña, degeneran. La pluma se pone sucia, pierde calidad, brillantez y tersura.

Los indios son gallos muy delicados. La raza es muy antigua y degenera mucho la sangre atacándoles todo tipo de enfermedades: cocidiosis, leucosis, el mal de Mère, etc., enfermedades que hasta hace poco no se conocían en la zona y que terminó con la vida de cientos de gallos. Los estudios realizados hicieron posible atajar parte de los males.

Los gallos pardos son más fuertes a las enfermedades, necesitando menos cuidados por parte de los criadores. Es la raza que predomina en la zona, principalmente en La Vecilla, Campohermoso y Aviados.

Antiguamente, antes y después del Manuscrito de Astorga (1624), se hablaba de los gallos de Boñar y, a la vez de los gallos del Curueño. Gallos del Curueño sí pero, Gallos de Boñar, también. Personalmente, “lo mismo me da, que me da lo mismo”, lo importante es que los gallos y el Manuscrito de Astorga son de León y esperemos que nunca se pierdan, como ocurrió con el Manuscrito.

Gracias don MANUEL GÓMEZ FERNÁNDEZ, criador de gallos de LA VECILLA (León), porque desde ese día, además de conocerle y fue un honor, ha pasado a ser uno de “mis amigos de la pesca” por derecho propio y que ruegue desde el cielo para que ésta raza única de León no se pierda jamás y me traiga usted suerte en la presentación de mi libro AMIGOS DE ANZUELOS, AGUA Y RAMAJE, el sábado 7 de marzo a las 17,15 en el salón de actos del colegio Santo Tirso, frente al pabellón de la feria.

Nos vemos...


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