EL MANUSCRITO DE ASTORGA ESTÁ SALVADO, en su cuarto centenario…
El manuscrito original de Juan de Bergara, hoy perdido, se ha “reencarnado” en
otro leonés y esperemos que las administraciones locales, provinciales y
autonómicas se den cuenta y CELEBREN por todo lo alto los 400 años que tiene de
historia
PLUMA,
SEDA Y ACERO. Las moscas del Manuscrito de Astorga, de José Luis García
González, son la historia descrita del tratado original
Texto
y fotos: Eduardo García Carmona y autores descritos en el libro
Hace
DOCE AÑOS escribía desde Las Palmas de Gran Canaria donde residía:
Estoy
escuchando “El himno a la alegría”. La música y la voz del granadino, Miguel
Ríos. Qué curioso apellidarse ríos.
Acabo
de leer un libro que me ha llegado por mensajería y que he “devorado”. Estoy
algo triste. El día está nublado, también en Canarias, y estoy con el cuerpo
hecho “unos zorros”. La gripe.
El
Himno a la Alegría de Miguel Ríos, me anima a escribir de algo que me está
aflorando del corazón.
Una
estrofa “búscalo más allá de las estrellas…Ven, canta, sigue cantando…”, y me
pongo a teclear en el ordenador. Mejor dicho, “a aporrear” el teclado del
ordenador, pues soy de esos autodidactas que no pasaron por academia de máquina
de escribir y utilizo cinco o seis dedos, pero…¡cómo corro!
PLUMA,
SEDA Y ACERO. Las Moscas del Manuscrito de Astorga, me ha impresionado muy
gratamente desde que lo tuve en mis manos y pude leerlo. Soy conocedor de
muchas obras encaminadas a divulgar la pesca desde todas las vertientes
posibles pero, nunca había llegado hasta aquí, y eso que lo busqué e inicié
caminos paralelos a José Luis García González.
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Cuando
en León, en aquella radio en provincias de la que tengo un libro publicado,
hacía programas concursos como León Cuatro Esquinas que estuvo en antena 14
años, entre las muchas suertes que tuve fue regalar algún libro de la Editorial
Nebrija, empresa también leonesa. Uno de ellos era de pesca y, como yo salía a
pescar al río con mi
cuadrilla a pescar por los ríos de León, me lo quedé.
Corrían los primeros años 80. El libro en cuestión era y es “La Pesca de la
Trucha en los ríos de León”, del también leonés, Jesús Pariente Díez,
presidente que había sido de la Federación Leonesa de Pesca. Este libro me
marcó y me animó a vivir la pesca más intensamente pero, sobre todo, me animó a
confeccionar mis propias moscas y buscar el Manuscrito desaparecido por “obra y
gracia de un marquesito de cuyo nombre no quiero acordarme”. Encontré estudios
y traducciones de la Universidad de Oviedo y poco más. Intenté confeccionar las
mismas moscas que relataba el Manuscrito y describía con mucho acierto, Jesús
Pariente, y en verdad es que las moscas que confeccioné pescaban y bien pero ni
por asomo se pueden comparar con las de José Luis.
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EL
RELATO DE UN DESCUBRIMIENTO, que es la introducción del autor, muestra las vueltas que da la vida. Reconozco
que lo intenté en mi afán de confeccionar las moscas tal y como describía Juan
de Bergara, aunque no lo conseguí y por ello, José Luis García, tras 16 años
intentándolo encontró “el dorado”, gracias a “carne de su carne”, sus hijas,
Celia y Lucía, que le echaron una mano.
José
Luis apunta sobre su logro que fue conseguido por su tozudez y tras reiterados
intentos con sus correspondientes desencantos, pero consiguió hacer la
“saltona” porque de forma inmediata e instintiva apareció la solución. Por fin
se había encendido la “bombilla”.
Pluma,
Seda y Acero. Las Moscas del Manuscrito de Astorga, no es un libro más de
pesca, es un libro que “pesca” incluso al que no sea aficionado a ella. Es un
libro único bien matizado, tratado y trabajado. Nada se deja a la
improvisación. Todo está estudiado y bien atado, como las moscas. Hasta existe
una “Guía e introducción para el lector”.
Pluma,
Seda y Acero. Las Moscas del Manuscrito de Astorga, es un libro pensado y muy
bien estructurado en el que Editorial Everest se volcó y va a hacer historia
porque gracias a este libro, el Manuscrito original de Juan de Bergara, hoy
perdido, se ha “reencarnado” en otro leonés y esperemos que las
administraciones locales, provinciales y autonómicas se den cuenta y CELEBREN
por todo lo alto los 400 años que tiene de historia.
José
Luis detalla la fabricación, formas y tamaños. Se recrea en las “langaretas,
pardos y negriscos”, la sujeción del codal…En los hilos, nos acerca a la
interpretación de los hilos, colores y matices, las partes del cuerpo. En las
plumas, recorre los tipos de gallos, acudiendo a las otras aves que cita Bergara, a las otras plumas que no son las de
los gallos leoneses.
El
libro se devora y te atrae, haciéndote olvidar el mundo real.
En
el apartado de “La Reconstrucción”, José Luis García acelera el ánimo,
induciendo más ganas al lector y pescador. ¿Por qué? Muy sencillo. Llega el
momento de la verdad de los montajes del Manuscrito.
Se
hace un análisis de todo lo utilizado, la mezcla de diferentes variedades de
pluma, los modelos de moscas descritos por Juan de Bergara y el segundo autor,
y nos adentra en el montaje y confección de las mismas, paso a paso y nos
presenta un catálogo con todas las imitaciones reconstruidas, las 36 moscas de
Juan de Bergara y las del segundo autor, que bien pudiera ser el mismo por lo
leído en esta obra.
Pero
si creen que todo está dicho en esta magistral obra, aún resta el CATÁLOGO. Sí,
con mayúsculas. La descripción e imágenes de las imitaciones reconstruidas son
una delicia. Mes a mes, como en el original, José Luis describe Langaretas y su
confección: anzuelo, ala o alas, cuerpo, brinca y cabeza. Después Negriscos, y
así, hasta el final.
Una
gran obra que pasará a la historia. ¡Qué digo! Una gran obra que es historia,
porque es la “reencarnación del Manuscrito” desaparecido y no encontrado pero,
afortunadamente hallado por obra y gracia de dieciséis años de “cabezonería” de
un leonés que, con los años se ha hecho y se hará tan importante como el propio
Bergara, si es que así se apellidaba el cura, el canónigo, o lo que fuese, de
Astorga que junto con el pescador Lorenzo García hicieron posible el tratado
hace 400 años. El uno escribiendo el tratado y el otro, pescando y probando sus
moscas.